La desilusión se respira en cada rincón del Reino Unido tras la caída ante la Selección Argentina en las semifinales del Mundial, pero la Corona decidió procesar el golpe con una buena cuota de humor y malta. Lejos de los protocolos estrictos, el rey Carlos III protagonizó una escena completamente descontracturada durante una visita oficial en la región de Dorset. Con una pinta en la mano y la sonrisa intacta de la reina Camila a su lado, el monarca soltó una ironía que despertó las carcajadas de los presentes: admitió que la eliminación futbolística convertía a la jornada en "un buen día para ahogar algunas penas". El distendido momento tuvo lugar en la histórica fábrica Hall & Woodhouse Badger Brewery, ubicada en Blandford. Las autoridades reales arribaron a las instalaciones para dar inicio a las celebraciones por los 250 años de esta cervecería independiente fundada en 1777, que hoy produce más de nueve millones de pintas anuales y gestiona cerca de 140 pubs en el sur inglés. Fue allí donde Carlos III, luego de tirar él mismo una copa de ale ámbar (una de las variedades más populares de la firma), lanzó su cómico comentario en clara referencia al 2 a 1 sufrido en Atlanta, Georgia.