La crisis del absentismo ha irrumpido con fuerza en el debate pol�tico y se ha convertido en uno de los grandes frentes econ�micos del a�o. No es para menos: el coste que asume el Estado por las bajas de los trabajadores enfermos se ha triplicado en una d�cada y ya es la segunda partida de gasto m�s abultada de la Seguridad Social, solo por detr�s de las pensiones. El Gobierno lleva meses intentando configurar un plan de choque que ataje el problema, pero las negociaciones con los agentes sociales est�n atascadas y las medidas puestas en marcha se han demostrado insuficientes. Al contrario, algunas de las reformas aprobadas en los �ltimos a�os para ampliar la protecci�n de los trabajadores han tenido un efecto no deseado sobre la Incapacidad Temporal (IT), aumentando incluso la probabilidad de que los afectados inicien procesos de baja.Es una de las conclusiones que arroja la evaluaci�n m�s completa elaborada hasta la fecha sobre la IT. La firma la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que llev� a cabo un exhaustivo estudio por encargo del Gobierno con un doble objetivo: primero, detectar las tendencias que han disparado el gasto y segundo, plantear un paquete de medidas para evitar que el agujero en las cuentas p�blicas se siga expandiendo. El contenido es de sobra conocido y se resume bien en los gr�ficos que acompa�an estas l�neas, si bien el debate actual merece recuperar un cap�tulo para entender c�mo hemos llegado hasta aqu� y hasta qu� punto las decisiones gubernamentales no solo no han atajado esta crisis, sino que, en algunos casos, han llegado incluso a agravar el problema.El informe identifica cinco causas que explican el fuerte aumento de las bajas desde 2018: un marco normativo m�s garantista, los complementos salariales pactados en los convenios, la mejora del mercado laboral, el deterioro del sistema sanitario y el envejecimiento de la poblaci�n trabajadora. As�, rechaza que exista una �nica explicaci�n del fen�meno, pero s� concluye que algunas reformas p�blicas aumentaron los incentivos para solicitar una baja.La primera evaluaci�n analiza el Real Decreto 956/2018, que devolvi� a los empleados p�blicos el derecho a cobrar el 100% de sus retribuciones durante una baja m�dica. Mediante una metodolog�a que compara la evoluci�n de trabajadores afectados por la reforma con un grupo similar no afectado, la AIReF concluye que la medida elev� alrededor de un 40% la probabilidad de iniciar un proceso de IT. La segunda se centra en la reforma laboral de 2021, ya que la conversi�n masiva de trabajadores temporales a indefinidos permiti� medir c�mo influye una mayor estabilidad laboral sobre las bajas. El resultado es que quienes adquirieron un contrato fijo incrementaron alrededor de un 30% la probabilidad de pedir una baja respecto al grupo de comparaci�n.No obstante, la AIReF se�ala que estas reformas apenas explican el incremento de la duraci�n de las bajas, una de las principales preocupaciones empresariales. En el sector p�blico, recuperar el salario �ntegro durante la IT no produjo un aumento estad�sticamente significativo de la duraci�n de los procesos. Mientras, en el privado, la reforma laboral s� tuvo un efecto, aunque reducido, de aproximadamente un d�a adicional por baja. Aun as�, la duraci�n media de las bajas en el R�gimen General aument� de 40 d�as en 2017 a 45,9 d�as en 2024. Y al mismo tiempo, la mejora del complemento retributivo redujo la duraci�n media de la IT en un 30% en el sector p�blico, aunque el efecto agregado fue un incremento del 14% en el total de d�as no trabajados al mes, ya que el aumento de la probabilidad de iniciar una baja compens� ampliamente esa reducci�n.Rechazo sindicalLos sindicatos rechazan las conclusiones del informe de manera frontal. CSIF considera "muy perverso" vincular la incapacidad temporal con el complemento retributivo porque, en su opini�n, parte del prejuicio de que los empleados p�blicos abusan de las bajas. Defiende que este complemento evita que los trabajadores �tengan que elegir entre cuidar su salud o sufrir una penalizaci�n salarial� y sostiene que, ante el aumento de las bajas, la respuesta debe consistir en reforzar las administraciones p�blicas, reducir las listas de espera, respetar la labor de los profesionales sanitarios y mejorar la atenci�n a la salud mental, en lugar de plantear "recortes sobre los trabajadores".CCOO comparte esa posici�n y niega que exista un problema espec�fico en el sector p�blico. El sindicato sostiene que el verdadero problema es la insuficiencia de personal en los servicios p�blicos y afirma que las mejoras en los complementos por IT no influyen en la decisi�n m�dica de conceder una baja. Tambi�n considera que el trabajo de la AIReF se limita al an�lisis del gasto p�blico en IT dentro de un periodo concreto y no profundiza en las causas del deterioro de la salud de los trabajadores.En la misma l�nea, el vicesecretario general de Pol�tica Sindical de UGT, Fernando Luj�n, sostiene que el informe no puede servir como referencia para orientar las pol�ticas p�blicas sobre IT porque, seg�n afirma, contiene "errores objetivos y conclusiones metodol�gicamente discutibles". Critica que relacione una mayor probabilidad de baja con ser mujer, tener un contrato indefinido, trabajar en el sector p�blico o disfrutar de mejores condiciones laborales. A su juicio, esas conclusiones no constituyen un an�lisis cient�fico, sino una interpretaci�n que pone "bajo sospecha el ejercicio leg�timo de derechos laborales y de protecci�n social".Brecha con los aut�nomosEl informe tambi�n evidencia la enorme brecha que existe entre asalariados y trabajadores por cuenta propia. En 2024, la incidencia media mensual de la IT entre los afiliados al R�gimen General alcanz� los 36,8 procesos por cada 1.000 trabajadores protegidos, frente a 10,4 por cada 1.000 entre los aut�nomos del RETA, una diferencia de m�s de tres veces. Y la distancia se agranda, porque en 2017 el dato entre los trabajadores por cuenta ajena era 23,9 y entre aut�nomos se situaba en apenas 9,6 episodios.La AIReF atribuye esta brecha, en parte, a los distintos incentivos econ�micos de ambos reg�menes. Mientras que un asalariado suele mantener una parte importante -e incluso la totalidad- de sus ingresos durante la baja gracias a la prestaci�n y a los complementos de convenio, el aut�nomo contin�a soportando los costes fijos de su actividad y, en muchos casos, pierde ingresos o clientes si deja de trabajar.El organismo que preside In�s Ol�ndriz (aunque este informe fue elaborado bajo el mandato de Cristina Herrero) considera que esa diferencia de incentivos ayuda a explicar por qu� los asalariados recurren con mucha mayor frecuencia a la IT, aunque advierte de que tambi�n influyen otros factores, como la distinta estructura por edades, ocupaciones y condiciones de trabajo de ambos colectivos.A la vista de estos datos, el presidente de la asociaci�n de aut�nomos ATA y vicepresidente de la CEOE, Lorenzo Amor, llama a una "reflexi�n sosegada". "Usamos el mismo sistema de salud los aut�nomos que los asalariados, vamos a los mismos m�dicos, la edad media es superior entre aut�nomos que asalariados, aguantamos las mismas listas de espera y sufrimos la salud mental. Tambi�n de media trabajamos una jornada m�s a la semana que los asalariados", apuntaba recientemente en su cuenta de la red social X.Fernando Luj�n insiste en que el debate deber�a centrarse en las causas reales del aumento de la incapacidad temporal: el deterioro de la salud mental, el incremento del estr�s y de las cargas de trabajo, la insuficiente prevenci�n de riesgos laborales, el envejecimiento de la poblaci�n trabajadora y las listas de espera del sistema sanitario, que prolongan innecesariamente la recuperaci�n. A su juicio, reducir las bajas exige reforzar la sanidad p�blica, actualizar la Ley de Prevenci�n de Riesgos Laborales —cuya reforma sigue bloqueada tras diecinueve meses de negociaci�n por la falta de acuerdo con la patronal— y mejorar la recuperaci�n de los trabajadores, en lugar de "construir un relato basado en datos incompletos y conclusiones sesgadas".