Análisis Exclusivo suscriptores En una movida inédita, un decreto que prepara el Gobierno saliente dejaría vacantes sus puestos de representación ante estas instituciones.Bogota junio 7 de 2024. Asamblea triestamentaria de la universidad nacional en el auditorio Leon de Greiff

Fotos: @miltondiazfoto / El Tiempo Crédito: CEET Fotógrafo: MILTON DÍAZ Foto: CEETSUBDIRECTOR VIDA16.07.2026 16:56 Actualizado: 16.07.2026 16:56

El final del actual periodo presidencial implicará un importante cambio en cuanto al papel del Gobierno en las universidades públicas del país, luego de cuatro años en los que diferentes actores del sector han señalado una interferencia a la autonomía universitaria, con episodios como la polémica elección de rector en la Universidad Nacional, cuya controversia tuvo que ser dirimida por el Consejo de Estado. LEA TAMBIÉN Los cambios de aires se sienten desde ya, en medio de un contexto político tenso, del que las universidades estatales no son ajenas. Y es que el relevo de los representantes del Gobierno Nacional en los consejos superiores universitarios, máximos órganos de dirección de las universidades públicas, podría adelantarse a la fecha en que termina el actual mandato presidencial. Todo esto en medio de una movida poco habitual que dejaría incompleta la conformación de estos órganos colegiados encargados de las principales decisiones en estas instituciones.Un borrador de decreto que circula entre rectores de instituciones de educación superior (IES) plantea revocar, desde el 7 de agosto de 2026, las designaciones y delegaciones que el presidente Gustavo Petro ha hecho ante los consejos superiores y directivos de las IES estatales u oficiales.El documento, que llevaría las firmas del propio Petro y del ministro de Educación, Daniel Rojas, no ha sido publicado en ninguna plataforma oficial del Estado, por lo que su contenido, de momento, no puede darse por confirmado ni oficializado. De concretarse, el efecto inmediato sería que el gobierno entrante, del presidente electo Abelardo de la Espriella, tendría que nombrar reemplazos de manera inmediata para evitar que los cuerpos colegiados de estas instituciones queden sin la totalidad de sus integrantes.Se trata de una decisión inédita que, de confirmarse, rompería con una práctica que se ha mantenido en cambios de gobierno anteriores. Hasta ahora, los designados presidenciales —y, por extensión, buena parte de los delegados del ministro de Educación saliente— han permanecido en sus cargos semanas o incluso meses después de la posesión de un nuevo mandatario hasta que este último designara a sus sucesores.Antes de 2022, cuando Petro llegó a la Presidencia, incluso era común que estos representantes se mantuvieran en las IES por periodos largos, y en algunos casos sobrevivieron a más de un cambio de gobierno.Sin embargo, de efectuarse esta decisión, los consejos superiores tendrían una vacancia en estos espacios de representación que, por ley, se le da al Presidente de la República y al Ministerio de Educación.“Revócanse, a partir de la entrada en vigencia del presente decreto, todas las designaciones y delegaciones vigentes conferidas por el Presidente de la República mediante decretos o actos administrativos expedidos con anterioridad al siete (7) de agosto de dos mil veintiséis (2026), para actuar como representantes o delegados del Presidente de la República ante los Consejos Superiores Universitarios de las universidades estatales u oficiales y ante los Consejos Directivos o máximos órganos de dirección de las instituciones universitarias, instituciones tecnológicas, instituciones técnicas profesionales y escuelas tecnológicas estatales u oficiales”, se lee en el borrador del decreto, que ya está circulando entre rectores de estas instituciones y que fue dado a conocer primero por el Observatorio de la Universidad Colombiana.Y agrega: “En consecuencia, quienes hubieren ejercido la calidad de representantes o delegados del Presidente de la República no podrán continuar participando, deliberando, votando, suscribiendo actas o ejerciendo cualquier función en los Consejos Superiores Universitarios, Consejos Directivos o máximos órganos de dirección de las instituciones de educación superior estatales u oficiales en tal calidad, hasta tanto se expida y comunique el correspondiente decreto mediante el cual se efectúe una nueva designación o delegación”.Wilmar Mejía, representante del presidente ante el consejo superior de la Universidad de Antioquia. Foto:Suministrada.La disputa política por las universidadesEl trasfondo de la propuesta estaría en la tensión política entre el gobierno saliente y el entrante. Los actuales designados del petrismo se han caracterizado por una posición ideológica cercana al presidente, lo que les ha dado peso decisivo dentro de los consejos superiores, el muchos casos, de manera polémica: de su presencia depende, entre otras cosas, que estos órganos alcancen quórum y puedan aprobar nuevas sedes, programas académicos, presupuestos y, en particular, la elección de rectores.Entre los nombres que más atención mediática han generado están Juliana Guerrero, designada en la Universidad Popular del Cesar (y conocida por el escándalo de su título falso en la Fundación San José), quien, entre otras cosas, con su presencia se cumplió el quórum para nombrar rector de la institución antes de la llegada de otros representantes a dicha sesión, impidiendo que estos votaran y tomándose la decisión en tan solo 15 minutos.También destacan Wilmer Mejía, en la Universidad de Antioquia (quien ha protagonizado discusiones constantes con el gobernador Andrés Julián Rendón en torno a la elección de rector); y María Alejandra Rojas y Danna Nataly Garzón Polanía, ambas en la Universidad Nacional de Colombia y quienes fueron las principales impulsoras en el CSU de sacar de la rectoría a José Ismael Peña y nombrar en su lugar a Leopoldo Múnera, acción que el Consejo de Estado declaró ilegal.Si el decreto llega a formalizarse, el periodo comprendido entre su expedición y el 7 de agosto quedaría marcado por una suerte de congelamiento administrativo en varios consejos superiores, mientras se conocen los nombres de los nuevos integrantes. Ese compás de espera afectaría de forma particular los procesos de elección rectoral que ya están en curso —y que de por sí son complejos— en universidades como las del Cesar, Chocó, Pacífico, Amazonas y Atlántico, entre otras, cuyos cronogramas podrían verse aplazados.REDACIÓN EDUCACIÓN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.