NoticiaLa ciudad gana terreno en el negocio de los alquileres vacacionales, transformando la economía de los barrios y los ingresos de las familias.Renta corta o renta turística en Medellín Foto: GeminiPERIODISTA16.07.2026 16:39 Actualizado: 16.07.2026 16:39
Medellín se ha consolidado firmemente como uno de los epicentros más dinámicos de la renta corta en América Latina, registrando una facturación estimada de 76.000 millones de pesos al mes por concepto de alquileres turísticos. Este fenómeno, lejos de ser únicamente una tendencia de grandes inversionistas, ha encontrado su motor más potente en las familias locales y los anfitriones independientes, quienes han transformado sus espacios habitacionales en una importante y estable fuente de ingresos.Durante el 2025, la consolidación de este modelo habitacional alcanzó cifras históricas. Solo en la capital de Antioquia, los anfitriones que utilizan la plataforma Airbnb generaron ingresos que superaron los 435.000 millones de pesos. Nuevo Airbnb Foto:Cortesía Airbnb.Este notable desempeño impulsó las cifras de todo el departamento, donde los ingresos totales de los anfitriones superaron los 552.000 millones de pesos, marcando un crecimiento cercano al 15% en comparación con el comportamiento registrado en 2024.Para miles de familias paisas, abrir las puertas de sus hogares a viajeros internacionales y nacionales no es solo una actividad recreativa, sino un salvavidas financiero. En el Valle de Aburrá, este segmento ya cuenta con 14.000 inmuebles dedicados a este uso, alcanzando una ocupación promedio del 66%.Panorámica de Medellín Foto:Jaiver Nieto ÁlvarezDe acuerdo con Fiamma Zarife, Gerente General de Airbnb para Sudamérica, esta actividad representa una fuente crucial de ingresos complementarios para las familias. Además, Zarife resalta que el impacto económico de hospedar no se queda entre cuatro paredes, sino que se extiende de manera inmediata a todo el ecosistema del barrio, beneficiando directamente a pequeños comercios, cafeterías y emprendimientos locales. La magnitud del derrame económico en la comunidad es visible al analizar cómo se distribuye el gasto del turista de estancia corta. A nivel nacional, el impacto económico estimado de la actividad de viajeros y anfitriones en la plataforma superó los 10,6 billones de pesos durante 2024. De este gran total, solo el 15% correspondió a los ingresos directos de los anfitriones, mientras que el 85% restante —equivalente a más de 9 billones de pesos— fue inyectado directamente por los visitantes en compras de productos y servicios en los comercios de los vecindarios que los acogieron. Represa del Peñol en Guatapé Foto:Brisna Peña / EL TIEMPOEste modelo también ha descentralizado el turismo en Antioquia, llevando flujos económicos a destinos que antes no figuraban en las rutas tradicionales de alojamiento. Municipios como El Peñol, Guatapé, Jardín, Envigado, Sabaneta, Rionegro, Itagüí, Sopetrán y Santa Fe de Antioquia registraron importantes ingresos para sus anfitriones en 2025. Detrás de cada una de estas reservas se teje una red de empleo local que beneficia a cocineros, transportadores, guías turísticos, personal de limpieza y artistas locales. Denuncias Airbnb en Medellín Foto:Redes socialesLo que comenzó a nivel global en 2007 con dos anfitriones recibiendo a tres huéspedes en San Francisco, se ha transformado hoy en una sólida microeconomía en Medellín. A medida que la ciudad avanza en discusiones sobre la regulación del sector, la comunidad de anfitriones continúa demostrando que la renta corta es una herramienta indispensable para la distribución equitativa de la riqueza del turismo, permitiendo que las ganancias de esta industria lleguen directamente al bolsillo de los ciudadanos Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









