Noticia Exclusivo suscriptores Las localidades más céntricas de la ciudad concentran la mayoría de proyectos de este tipo. Casos como el de Natalia Villalba abren la discusión.La vivienda de renta corta se disparó en Bogotá Foto: Google Maps10.07.2026 22:01 Actualizado: 10.07.2026 22:01
Mientras en 2019 se contabilizaban 1.676 inmuebles dedicados al arriendo tipo Airbnb o de renta corta en Bogotá y Cundinamarca, para 2026 la cifra aumentó a 16.086. En tan solo ocho años, este modelo de alojamiento flexible creció 10 veces, con un promedio de 2.000 nuevas propiedades que se incorporan cada año. LEA TAMBIÉN Las cifras, reveladas por la seccional Bogotá y Cundinamarca de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), muestran un panorama de luces y sombras, que combina un dinamismo económico e inmobiliario jalonado por este modelo y una puerta que se abre para la inseguridad y el crimen, como el reciente feminicidio de la modelo Natalia Villalba a manos de un británico en un apartamento alquilado en el norte de la ciudad.Para Camacol, el impulso del modelo de rentas cortas en Bogotá y el país se explica por las transformaciones sociales, económicas y hasta tecnológicas que han moldeado nuevas “preferencias de los consumidores y la forma en que las personas habitan, trabajan y se desplazan entre distintos territorios”.Controles a la renta corta en Medellín Foto:Alcaldía de MedellínEn efecto, hoy muchas empresas consolidan modelos de trabajo virtuales o flexibles que han permitido que los empleados adopten estilos de vida con mayor movilidad nacional e internacional. Esto ha provocado que el mercado aproveche el panorama y las inversiones se trasladen hacia propiedades destinadas a la renta corta, para turistas, estudiantes o nómadas digitales, como se les conoce a quienes trabajan a la distancia sin una residencia fija. Bogotá y Cundinamarca, como Medellín, han sido uno de esos destinos preferidos para adoptar este modelo.“Las rentas cortas han surgido como una opción atractiva tanto para inversionistas, que encuentran en este esquema una alternativa para diversificar y maximizar la rentabilidad de sus activos, como para usuarios que buscan modalidades de alojamiento más flexibles y adaptadas a sus necesidades”, explica el gremio en su informe.Nómadas digitales. Foto:iStockEste crecimiento exponencial, que en apenas ocho años multiplicó por diez la oferta de alojamientos flexibles en la región, ha activado el desarrollo de proyectos inmobiliarios. De acuerdo con Camacol, la región registra actualmente 94 proyectos activos asociados a este esquema (7,9 por ciento de un total de 1.182 proyectos), que suman 25.186 unidades de vivienda nueva, equivalentes al 6,6 por ciento de un total de 381.537 unidades en proyectos activos.Bogotá tiene actualmente 20.358 unidades de vivienda en proyectos activos, es decir, en estado de preventa, construcción o terminados, concentrando 79 de los 94 proyectos que hay en la región (84 por ciento) en materia de renta corta.Bogotá concentra la mayoría de proyectos. Foto:Instituto Distrital de TurismoLas localidades con mayor presencia de estos proyectos son Fontibón, con el 22 por ciento de las unidades, seguido por Barrios Unidos (17 por ciento) y Santa Fe (13 por ciento). Las tres localidades, muy centrales, reúnen más de la mitad de toda la oferta en desarrollo. “Estos proyectos suelen ubicarse en zonas con alta conectividad, buena infraestructura urbana y cercanía a servicios, comercio, entretenimiento y centros empresariales”, agrega el documento.Por su parte, en Cundinamarca están los 15 proyectos restantes (16 por ciento), ubicados en municipios de gran atractivo turístico y dinamismo económico, como Ricaurte, Chía, La Mesa y Girardot.En Cundinamarca hay 15 proyectos. Foto:ANIEl segmento de apartamentos turísticos es el que ha jalonado el aumento de los alojamientos flexibles en la región. Para 2026, esta categoría concentra el 60 por ciento de todos los prestadores registrados, figurando como la tipología predominante y el verdadero motor dentro de este mercado en expansión. Además, mientras en 2019 se contaban 1.039 apartamentos, en 2026 ya van unos 9.746, según el Registro Nacional de Turismo (RNT).Más abajo aparecen las fincas turísticas con 2.648 unidades (16 por ciento), las casas turísticas con 1.593 inmuebles (9 por ciento) y otras tipologías como glampings, hostales y más.La Candelaria, centro de Bogotá. Foto:iStockPara Camacol, esta expansión ha contribuido a que Bogotá se siga posicionando como uno de los principales destinos turísticos del país y el continente, logrando cada vez una mayor capacidad de alojamiento para los visitantes. Este año, Bogotá y Cundinamarca cuentan con una oferta para alojar a unas 104.000 personas solo en viviendas de renta corta, concentrándose en apartamentos, casas y fincas turísticas, que representan el 78,8 por ciento de la capacidad total. LEA TAMBIÉN Los retos en seguridadNo obstante, ese panorama de prosperidad se ve opacado por el lunar de la inseguridad, que tiene como origen los vacíos en la regulación del modelo Airbnb.En las últimas semanas, Bogotá se estremeció con el feminicidio de Natalia Villalba, una cucuteña que fue encontrada dentro de una maleta en el baño de un apartamento alquilado en el barrio Chicó Norte.El inmueble había sido reservado por la modelo de 36 años a través de la plataforma Airbnb, donde el ciudadano británico Foster Martinson la habría asesinado el pasado 18 de junio.Natalia Villalba fue encontrada en una maleta al interior de un apartamento en el norte de Bogotá. Foto:Redes socialesEn 2023, también en un apartamento alquilado por días en el norte de la ciudad, el norteamericano John Poulos asesinó a la Dj Valentina Trespalacios y puso su cuerpo en una maleta que luego apareció en un contenedor de basura en Fontibón.Para Andrés Nieto, analista y experto en seguridad, los vacíos arrancan desde la misma naturaleza de las plataformas de alquiler. “Es la misma discusión que se ha tenido con las plataformas de movilidad. Airbnb o las demás aplicaciones no son administradoras de sitios ni de bienes inmuebles o de servicios, sino facilitadoras entre un usuario y una persona que tiene una propiedad”, dice el investigador de la Universidad Central.Edificio Morph Foto:Citytv / Google MpasEn esa vía, señala que hay un par de problemas clave. En primer lugar, no hay un registro real en manos de las autoridades que permita identificar plenamente a quien se va a hospedar en la propiedad. “Eso queda en manos de la plataforma, pero por ley de habeas data, está en un proceso comercial y no turístico. Ahí es donde está el problema jurídico. En un hotel, sí debe haber una identificación plena, mientras que en las plataformas no. Esa identificación tiene que facilitar la investigación a las autoridades. Estamos hablando de un proceso comercial privado”, agrega Nieto.Adicionalmente, el experto menciona que a los propietarios tampoco se les pide mínimos en seguridad o seguimiento para establecer quiénes realmente están detrás de la administración de estos espacios.Natalia Villalba Angarita fue encontrada en el baño de un edificio en el barrio El Chicó. Foto:Redes socialesPor otra parte, entra en disputa la ley de propiedad horizontal y las capacidades de las autoridades para intervenir en casos como el de Natalia Villalba. “La mayoría de las plataformas en Colombia funcionan bajo la ley de propiedad horizontal, que en ese sentido está desactualizada. Si, por ejemplo, hay un problema de convivencia, una lesión o un caso de violencia intrafamiliar, se tiene que cumplir un protocolo que arranca por el comité de convivencia, pasa por la administración del edificio y luego se solicita el acompañamiento de la Policía. En el caso de los hoteles, el administrador puede pedir la intervención inmediata de la Policía hasta la habitación, porque la ley lo permite”, dice el analista.Finalmente, como no hay un registro de personas, en estos lugares se termina promoviendo la comisión de algunos delitos. “En el marco internacional y en cumplimiento del protocolo de las Américas, los hoteles que están certificados deben estar alerta de movimientos extraños. En las viviendas de renta corta, como están en manos de privados, no sabemos si el huésped viene a hacer turismo sexual, y lo está ejecutando, o cuáles son sus intenciones reales. Las personas pueden entrar y hacer lo que quieran en esos espacios y no se sabe si hay abuso sexual, tráfico de armas o tráfico de estupefacientes”, sostiene Nieto.Lo cierto es que el auge de estos espacios seguirá en aumento, pero para aprovechar ese potencial económico e inmobiliario, desde varios sectores académicos y políticos piden urgentemente avanzar en una regulación que los blinde de la comisión de delitos. Por ahora el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo trabaja en un borrador de decreto que busca endurecer el control sobre el modelo de renta corta.La idea de la norma, que es apoyada por los gremios hotelero y de agencias de viajes, es exigir que estos alojamientos posean un Registro Nacional de Turismo individual a nombre del propietario y que las plataformas verifiquen el cumplimiento del uso del suelo y el reglamento de copropiedad antes de publicarlos.Pero, por otro lado, está la Cámara de Comercio Electrónico que considera que una decisión en ese sentido limitaría la operación de las plataformas de renta corta en el país e impone a los prestadores de vivienda turística la misma carga impositiva que a un comerciante.NICOLÁS DÍAZ MALPICARedacción Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.
