Gramado, en la Serra Gaúcha, intenta reformular su imagen turística, alejándose de las comparaciones con Suiza o Disney y poniendo en valor su propia identidad, marcada por la mezcla de las culturas alemana e italiana. El ayuntamiento, en colaboración con el sector turístico —responsable del 86% de la economía local, según el secretario de Turismo Ricardo Bertolucci—, contrató empresas de rebranding para reposicionar la ciudad.«Cuando era niño se decía que Gramado era la Suiza brasileña. Después, cuando crecí, empezaron a decir que era la Disney brasileña. Hay diferencias entre Disney y Suiza, así que ¿qué somos hoy? La conclusión más sencilla es que Gramado no es ni Suiza ni Disney. Gramado es Gramado, con una historia única», afirma Bertolucci.
La ciudad, colonizada por inmigrantes europeos desde finales del siglo XIX, conserva hoy tradiciones de agricultura familiar en la zona rural, donde se producen quesos, vinos, miel y mermeladas que pueden visitarse como parte de la oferta turística, en lugares como la casa Vovó Lucena Platz y la bodega Ravanello.
Con unos 27.000 alojamientos y 300 restaurantes, Gramado recibió 136.000 visitantes en un solo día de diciembre. Bertolucci defiende atraer turistas que permanezcan más tiempo: «Para tener dos visitantes que se quedan dos días cada uno, es mejor tener un visitante que se quede cuatro días. Conoce más y sobrecarga menos la infraestructura de la ciudad».











