Los mercados vuelven a mirar con inquietud dos amenazas: el repunte de los precios energéticos y el creciente cuestionamiento de las elevadas valoraciones de las tecnológicas. Después de semanas marcando récords, las Bolsas empiezan a encontrar más obstáculos para prolongar las subidas. El Ibex 35, que hasta hace poco parecía lanzado hacia los 20.000 puntos, limita los movimientos y avanza un 0,15%. La persistencia de las tensiones en Oriente Próximo, con el estrecho de Ormuz como principal foco de preocupación, está erosionando progresivamente el apetito por el riesgo. Ni siquiera la publicación de unos datos de inflación en EE UU mejores de lo esperado consigue compensar el deterioro del sentimiento inversor. La apatía es la seña de identidad de las Bolsas europeas, una de las regiones más afectadas por el encarecimiento energético. El Dax alemán cede un 0,5% mientras el Cac francés y Euro Stoxx 50 empatan y el FTSE británico se anota un 0,5%.Con los índices cerca de máximos y unas valoraciones cada vez más exigentes, los inversores confiaban en que la temporada de resultados sirviera de apoyo a las Bolsas. En las últimas semanas, además, el mercado había asistido a un fenómeno poco habitual: la revisión al alza de las previsiones de beneficios. Pero esa elevada expectativa dejaba escaso margen para las decepciones. Lo ocurrido con TSMC es una prueba de ello. Ni unos resultados récord ni unas sólidas previsiones de ingresos, impulsadas por la fuerte demanda de chips vinculados a la inteligencia artificial, han conseguido disipar las dudas sobre el sector. Al cierre de los mercados europeos, la caída cercana al 3% del índice de semiconductores arrastraba al Nasdaq, que cedía un 0,6%. Los analistas consideran que la tibia acogida de unos resultados tan sólidos debería servir de advertencia a unos inversores cada vez más dependientes de un reducido grupo de grandes tecnológicas, responsables de buena parte de las ganancias acumuladas por Wall Street en los últimos trimestres. Cuando el mercado acompaña, la concentración de las subidas en unas pocas compañías de moda pasa desapercibida. Pero cuando aumentan las dudas, esa misma concentración se convierte en una fuente de vulnerabilidad.Las caídas de las tecnológicas eclipsaron algunas referencias macroeconómicas que vuelven a poner de manifiesto la fortaleza de la economía estadounidense pese al contexto de incertidumbre. Aunque las ventas minoristas se vieron parcialmente afectadas por el encarecimiento de los carburantes, el consumo de los hogares sigue mostrando resistencia. Bret Kenwell, analista de eToro, recuerda que en una economía tan dependiente del consumo como la estadounidense, comprobar que los hogares mantienen el pulso del gasto constituye una señal alentadora. Los analistas de Morgan Stanley consideran que esta solidez refuerza la idea de que la Reserva Federal mantendrá sin cambios su actual postura monetaria.Una visión que también comparte Pimco. Aunque en las últimas semanas los responsables de política monetaria, incluido el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, han redoblado las advertencias sobre la inflación, Tiffany Wilding, economista de la gestora, considera que las presiones sobre los precios seguirán moderándose. “Esto no es 2022. Los mercados laborales ya no generan el mismo grado de presiones inflacionistas y la política fiscal es mucho menos expansiva”, afirma.En el frente geopolítico, la incertidumbre sigue siendo la nota dominante. Cinco jornadas consecutivas de ataques por parte de Estados Unidos y la determinación de Irán de mantener la presión sobre el estrecho de Ormuz se reflejan en unos precios energéticos más elevados. Aunque el brent ha moderado las fuertes subidas registradas tras la ruptura del alto el fuego anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, el barril de referencia en Europa continúa cotizando en el entorno de los 84 dólares.Pese a situarse por encima de los niveles que desearían consumidores y empresas, el hecho de que el petróleo se mantenga lejos de los máximos alcanzados en marzo es interpretado por el mercado como una señal de que ninguna de las partes parece dispuesta, por ahora, a cruzar una línea que comprometa seriamente el suministro energético mundial.Bolsas - Divisas - Deuda - Tipos de interés - Materias primas
El petróleo y las dudas sobre la IA frenan el impulso de la renta variable
Los inversores empiezan a cuestionar si los beneficios de las tecnológicas y la resiliencia económica bastarán para sostener el rally bursátil









