La guerra de Estados Unidos contra Irán parece haber entrado en un callejón sin salida mientras ambos contendientes se disputan el control del estrecho de Ormuz. El ejército estadounidense intensificó en la madrugada de este jueves los ataques sobre objetivos iraníes en la sexta jornada de bombardeos tras la ruptura del alto el fuego y la escalada de las hostilidades en medio de un estancamiento diplomático tras las palabras de Donald Trump la semana pasada de dar por rota la tregua. El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), que dirige las operaciones militares contra Irán, aseguró que los últimos ataques lanzados esta pasada madrugada se dirigieron contra centros de mando, emplazamientos de defensa aérea, ubicaciones de lanzamiento de misiles y drones e instalaciones de vigilancia costera de Irán. La ofensiva militar se extendió hasta el norte del país, en la provincia de Semnan, a unos 232 kilómetros al este de Teherán. Estos ataques tan al norte evidencian que Washington está ampliando sus objetivos en Irán.“Esta misma mañana, las fuerzas estadounidenses atacaron emplazamientos de defensa costera y de misiles de crucero en la isla de Gran Tunb durante una oleada de 90 minutos. Las fuerzas armadas de Estados Unidos están haciendo rendir cuentas a Irán”, escribió el CENTCOM a través de su cuenta de la red social X.La armada estadounidense también atacó un petrolero que trataba de superar el estrecho de Ormuz por el paso cercano a la isla de Jarg, el principal centro de exportación de petróleo de Irán. Las autoridades estadounidenses aseguraron esta semana que han restablecido el bloqueo naval sobre los puertos iraníes para tratar de aislar al régimen teocrático e impedir el tránsito de buques y petroleros por la vía fluvial controlada por Teherán.Las fuerzas iraníes respondieron con ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin y Kuwait, aunque las fuerzas armadas de estos aliados de Washington aseguraron que sus sistemas de defensa aérea lograron interceptar los ataques. Estancamiento diplomáticoLa frustración crece en la Casa Blanca por la falta de avances en un conflicto que dura ya cinco meses. Los esfuerzos diplomáticos parecen estancados a pesar de los tenues movimientos. Irán liberó esta semana a una ciudadana con doble nacionalidad estadounidense-iraní que llevaba dos años retenida en el país acusada de espionaje. Trump calificó la noticia como un gesto de “buena voluntad”.La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se pronunció este jueves sobre el estado de las negociaciones. “Irán sigue dialogando con Estados Unidos y expresando que quieren llegar a un acuerdo con nosotros porque están sufriendo golpes devastadores en nombre de nuestro ejército estadounidense”, señaló la portavoz, que se reincorporaba tras una baja por maternidad. “El presidente siempre está abierto y dispuesto a la diplomacia. Al fin y al cabo, él es el presidente de la paz a través de la fuerza”, agregó la Leavitt, que justificó la escalada bélica porque Irán trató de imponer sus condiciones en el estrecho de Ormuz. “La razón de los recientes ataques en los últimos días es que Irán violó el memorando de entendimiento que nosotros alcanzamos con ellos. Específicamente, no debían disparar a buques comerciales que atravesaban el Estrecho de Ormuz y, desafortunadamente, han tomado la trágica decisión de hacerlo”. Por su parte, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, dejó abierta la puerta a encontrar una solución diplomática. El número dos de la Casa Blanca aseguró en una entrevista que la estrategia de Washington es “una delicada danza diplomática” que combina presión económica, operaciones militares y negociaciones. Vance defendió la utilidad de las conversaciones al tiempo que Estados Unidos vaya a desplegar tropas sobre el terreno. Por su parte, el principal negociador iraní, Mohammad Ghalibaf, recordó que Teherán “debe estar preparado para la lucha”, pero también para “recurrir a la diplomacia”. El acercamiento sigue siendo insuficiente, mientras las delegaciones diplomáticas de los dos países buscan un punto en común para tratar de regresar a la mesa de negociación. Trump amenazó el martes con “destruir todas las centrales eléctricas” y “todos sus puentes” de Irán si no entablan negociaciones antes del fin de la próxima semana. Y sus palabras encontraron eco en el ejército iraní. “Toda la infraestructura de la región quedará aplastada bajo los golpes de acero de las poderosas fuerzas armadas de la República Islámica de Irán” si se cumple la amenaza de Trump. Control de OrmuzAmbos países aseguran que han bloqueado el estrecho de Ormuz, un paso estratégico del golfo Pérsico por donde transita una fracción crítica de petróleo, minerales y materias primas esenciales para la economía mundial. La ruptura del alto el fuego y el memorando de condiciones que acercaba un frágil acuerdo de paz ha vuelto a restringir el tráfico marítimo por el estrecho. El precio del crudo y otros derivados del petróleo había celebrado con bajadas de precios los avances en las negociaciones durante el pasado junio, pero tras la reanudación de los bombardeos esta semana ha vuelto a repuntar y los mercados energéticos mundiales se resienten. La situación añade presión a la Casa Blanca. El precio de la gasolina y el diésel se ha vuelto a encarecer y cotizan de media un 30% más caro que antes del inicio de la guerra a finales de febrero. A diferencia de los meses anteriores, las reservas petrolíferas ya están bajo mínimos tras cinco meses de guerra. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte de que la economía mundial “no está fuera de peligro”. Fatih Birol, presidente de la AIE, aseguró ayer en una entrevista en la CNN que “esto no puede durar mucho tiempo, porque las reservas mundiales de crudo están disminuyendo”, advirtió en referencia a la nueva escalada bélica. Irán mantiene el control del estrecho de Ormuz, una baza esencial para las negociaciones de paz, pero Estados Unidos no está dispuesto a dejar en manos del régimen islamista un paso capaz de desestabilizar la economía mundial. Un alto mando militar iraní aseguró este miércoles que Irán “bajo ninguna circunstancia permitirá a Estados Unidos” controlar el enclave estratégico. “Es una línea roja infranqueable para Irán”, aseguró el coronel Ebrahim Zolfaghari, portavoz del cuartel general central del ejército iraní, según recoge AP. La espiral de los precios de la energía es una mala noticia para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a cuatro meses de las elecciones de medio mandato, que supondrán una reválida de sus agresivas y arbitrarias políticas cuando las encuestas reflejan una caída de los índices de aprobación hasta mínimos de su mandato.Las hostilidades entre ambos países se recrudecen al tiempo que crecen las voces de analistas que advierten del enconamiento de un conflicto que no parece tener una fácil solución. “Irán no va a ceder en su empeño de mantener el control del estrecho, y creo que Trump está cada vez más frustrado”, aseguró Dina Esfandiary, experta en Oriente Medio de Bloomberg Economics, a The Wall Street Journal. “No veo una salida a esta situación”.Lo cierto es que el intercambio de golpes entre Washington y Teherán han dejado en papel mojado el acuerdo de 14 puntos para poner fin al conflicto iniciado tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Teherán el pasado 28 de febrero. La guerra que, en palabras de Trump, iba a durar “cuatro o cinco semanas” está a punto de cumplir cinco meses sin indicios de un final definitivo, pese a las treguas parciales de los últimos meses y los esfuerzos diplomáticos.