Hay apoyos políticos que pueden ser incómodos y hasta envenenados. Esa es la impresión en Francia, siempre celosa de su soberanía, después de que el magnate estadounidense Elon Musk expresara de manera entusiasta su preferencia por Marine Le Pen ante las presidenciales del año que viene.En su red X, el hombre más rico del mundo reprodujo los resultados de las últimas encuestas, muy favorables a la líder de la extrema derecha, y añadió este comentario: “Ella es la última esperanza de Francia”.En París son conscientes de que en los comicios para escoger el relevo de Emmanuel Macron en el Elíseo habrá intentos extranjeros de condicionar el resultado. Sucedió en el 2017 y en el 2022, con indicios claros de que Moscú estaba detrás. De todos modos ha provocado cierta sorpresa que Musk se moviera con tanta antelación y de modo tan diáfano.El empresario norteamericano, que ya dio su respaldo en el pasado a la formación ultra Alternativa para Alemania (AfD) y a Orbán en Hungría, reprodujo un mensaje original de la cuenta de Restaurar Gran Bretaña, el partido supremacista fundado el año pasado por el diputado Rupert Lowe y que sitúa a la derecha de la extrema derecha de Nigel Farage.Prueba de la importancia que le da el Gobierno francés a la actitud de Musk, el propio ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, replicó con una mezcla de humor y de irritación. “Como decimos en francés, solo los imbéciles no cambian de posición”, tuiteó. Barrot escribió la primera parte de la frase en inglés y luego la terminó en francés. La alusión al refrán quizás quería rebajar un poco el tono para no parecer tan ofensivo.Un diputado de La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), Antoine Léaument, denunció la injerencia extranjera e instó al ente público garante de la libertad de comunicación (Arcom) a tomar cartas en el asunto.Musk ya había expresado su solidaridad con Le Pen ante el proceso por fraude al Parlamento Europeo. Se sabe también que dos diplomáticos estadounidenses visitaron a un magistrado francés, una forma de presión insólita.A falta de una reacción de Le Pen, uno de los portavoces de su partido, el Reagrupamiento Nacional (RN), el diputado Laurent Jacobelli, trató de contemporizar. “Es cierto que Marine Le Pen es la última esperanza de Francia”, asintió el parlamentario, para luego puntualizar que las elecciones francesas “pertenecen a los conciudadanos franceses” y las figuras foráneas no deberían inmiscuirse. “No creo que nadie pueda cambiar las cosas desde el exterior -agregó Jacobelli-. Lo que cuenta no es la opinión de personas en el extranjero o en Estados Unidos, sean ricas o poderosas; es la opinión de los franceses”.El RN siempre ha mantenido una posición ambigua y prudente respecto a Trump, sabiendo que mucho de su electorado no comulga con el presidente estadounidense. Le Pen ha criticado la manera de conducir la guerra contra Irán.El desparpajo de Musk para inmiscuirse en Francia contrasta con su rechazo a declarar como testigo en la investigación de la justicia francesa por prácticas presuntamente delictivas de la plataforma de inteligencia artificial asociada a la red X.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)