La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la Ley de Amnistía ha abierto un nuevo frente político en torno a la respuesta que ofrecerán ahora los tribunales españoles. El fallo europeo respalda los principales puntos de la norma desde la perspectiva del derecho comunitario, al considerar que no perjudica los intereses financieros de la Unión Europea y que la exoneración de determinados delitos de terrorismo puede ser compatible con la legislación europea cuando no exista una vulneración grave de derechos fundamentales. Sin embargo, el pronunciamiento no resuelve automáticamente la situación de todos los afectados. Entre las primeras reacciones se encuentra la del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, quien ha centrado su mensaje en la futura actuación del Tribunal Supremo y de su presidente de la Sala de lo Penal, Manuel Marchena. “La única duda es si el Supremo y en concreto Marchena aplicará una sentencia basada en una lógica que le trasciende o seguirá aplicando una venganza basada en un patriotismo frágil y tóxico”, ha escrito el diputado en su cuenta de X. De este modo, Rufián vuelve a cuestionar el criterio seguido hasta ahora por el alto tribunal en la aplicación de la amnistía. Rufián sitúa el fallo del TJUE en el actual escenario político El dirigente republicano también ha señalado dos elementos que, a su juicio, deben tenerse presentes para interpretar el momento en el que se conoce la decisión del TJUE sobre la amnistía. El primero es que “todo esto pasa en plena guerra judicial contra el Gobierno”. El segundo apunta directamente a la relación entre dos formaciones decisivas en la política española: “El PP y Junts hablan, pactan y votan como nunca”. Tras enumerar estas circunstancias, Rufián ha dejado abierta la evolución del conflicto con una frase breve: “Veremos qué corriente se impone”. La resolución europea ha provocado lecturas distintas entre los partidos. Mientras dirigentes de ERC y del PSC reclaman una aplicación efectiva de la norma, el Partido Popular sostiene que el TJUE no ha analizado la constitucionalidad ni la oportunidad política de toda la ley. La formación mantiene que el debate continúa siendo si un presidente del Gobierno puede negociar beneficios penales para conseguir una mayoría parlamentaria. Rufián, por su parte, ha cerrado su valoración con una referencia histórica: “Salem no acabó hasta que vinieron de fuera a pararle los pies a los fanáticos”, una comparación con la que insiste en que la intervención europea puede resultar determinante. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la Ley de Amnistía ha abierto un nuevo frente político en torno a la respuesta que ofrecerán ahora los tribunales españoles. El fallo europeo respalda los principales puntos de la norma desde la perspectiva del derecho comunitario, al considerar que no perjudica los intereses financieros de la Unión Europea y que la exoneración de determinados delitos de terrorismo puede ser compatible con la legislación europea cuando no exista una vulneración grave de derechos fundamentales. Sin embargo, el pronunciamiento no resuelve automáticamente la situación de todos los afectados.
Gabriel Rufián, sobre la sentencia del TJUE por la Ley de Amnistía: "La única duda es si el Supremo y en concreto Marchena aplicará una sentencia basada en una lógica que le trasciende"
El fallo europeo reabre el debate sobre el alcance de la norma y sitúa de nuevo a los tribunales españoles en el centro de la tensión política. Las reacciones no han tardado en llegar










