Ocho de cada 10 de las personas más pobres viven en las zonas rurales donde se produce un tercio de los alimentos que abastecen al mundo. Esa primera milla es clave para atender la pobreza y la seguridad alimentaria.

El acuerdo comercial recién actualizado entre México y la Unión Europea presenta una oportunidad que no se puede desperdiciar. Los pequeños productores en sectores como café, cacao y miel, por poner unos ejemplos, encontrarán puertas de acceso al mercado europeo, que se traduce en 450 millones de consumidores. Sólo quiero acentuar que eso no quiere decir que el acceso sea inmediato, estos pequeños productores necesitarán apoyo para cumplir con los requisitos, y ahí es donde está el trabajo pendiente. Se trata de certificaciones, financiamiento, integración a cadenas de suministro de productores medianos y grandes, tecnificación, compromiso, protocolos y organización. Si se logra eso, no sólo conquistarán el mercado europeo, también el de norteamérica vía el T-MEC, que con todo y revisiones anuales es insaciable para los productores en el campo mexicano.

“La inversión estratégica en el primer eslabón de los sistemas alimentarios es clave para empoderar a las comunidades rurales y tiene un efecto multiplicador”, afirma el International Fund for Agricultural Development (IFAD) en su más reciente reporte anual.