Telefónica y Pontegadea, la pata inversora de Amancio Ortega, han reactivado la venta del negocio de cables submarinos de Telxius, cinco años después de un primer intento que no fructificó. Los dos socios han dado mandato a JP Morgan y Guggenheim para buscar comprador, según fuentes financieras. El negocio genera unos 150 millones de ebitda y esas mismas fuentes lo valoran en el entorno de hasta 1.200 millones de euros. Telefónica declinó hacer comentarios. No es la primera vez que Telefónica trata de vender sus cables submarinos. En 2020 ya sondeó el mercado con un ebitda algo superior a los 200 millones y la aspiración de lograr entre nueve y diez veces esa cifra, lo que situaba la valoración en torno a los 2.000 millones. Aquel proceso lo pilotaron Société Générale y Greenhill. Esta vez el mandato está en manos de JP Morgan y Guggenheim. El primer intento llegó lejos, pero no fructificó. En 2021, ya con las torres vendidas a American Tower, Telefónica puso el cable en el mercado y recibió ofertas vinculantes de tres fondos. El estadounidense I Squared se impuso a EQT y a Cerberus con una propuesta que rondó los 1.600 millones. La operación no llegó a cerrarse. La operadora optó por recomprar el 40% que estaba en manos de KKR y quedarse el activo junto a Pontegadea. Esa compra se pactó en 2022 y se cerró a comienzos de 2023 por 215,7 millones, muy por debajo de los 1.275 millones que KKR había pagado por ese mismo paquete en 2017. La diferencia se explica porque por el medio Telxius vendió su negocio de torres a American Tower. TE PUEDE INTERESAR Tras aquella recompra, Telefónica y Pontegadea controlan Telxius al 70% y al 30% respectivamente. Lo que ahora sale al mercado es solo el cable. Telxius opera una red de unos 100.000 kilómetros de fibra óptica submarina que une Europa y América, con nueve sistemas de última generación. Las torres de telefonía, la otra pata histórica de la sociedad, se vendieron a American Tower en 2021 y no forman parte del perímetro. La valoración implica un múltiplo de unas 6,8 veces ebitda. Queda lejos de los dos dígitos que el mercado paga por otros activos de infraestructura de telecomunicaciones. Fuentes financieras atribuyen ese descuento a la exposición del negocio a Latinoamérica. Buena parte de la red conecta Estados Unidos con América Latina, con sistemas como SAM-1, Brusa o Mistral, un perímetro que los inversores penalizan frente a los cables puramente atlánticos. TE PUEDE INTERESAR El activo arrastra además un problema de fondo. Los cables submarinos exigen inversión constante y se deprecian rápido a medida que avanza la tecnología, según fuentes del sector. A la vez, las grandes plataformas de internet han empezado a tender sus propios sistemas para mover su tráfico. Es un negocio intensivo en capital y con márgenes bajo vigilancia. La reactivación coincide con un relevo completo en la cúpula de Telxius. Telefónica ha nombrado a Javier de Paz presidente de la sociedad, en sustitución de Guillermo Ansaldo, y a Antonio Ledesma consejero delegado con efectos del 1 de marzo. El movimiento se enmarca en el plan de Marc Murtra de desprenderse de los negocios que el grupo no considera estratégicos, un repliegue que ya ha llevado a Telefónica a reducir su presencia en Latinoamérica. Telefónica y Pontegadea, la pata inversora de Amancio Ortega, han reactivado la venta del negocio de cables submarinos de Telxius, cinco años después de un primer intento que no fructificó. Los dos socios han dado mandato a JP Morgan y Guggenheim para buscar comprador, según fuentes financieras. El negocio genera unos 150 millones de ebitda y esas mismas fuentes lo valoran en el entorno de hasta 1.200 millones de euros. Telefónica declinó hacer comentarios.