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Liberal sin neoEn la historia humana, hay un antes y después del siglo XVIII.

Medir el tiempo y domesticarlo es una de las prácticas más antiguas y trascendentes de la humanidad. Civilizaciones diversas, independientes unas de otras, desarrollaron calendarios, poderosa herramienta de coordinación que en todos los casos se fusionó con ritual, mito e historia, conmemoración, celebración y la capacidad para predecir el futuro.

El año 2026 conmemora una coincidencia poco común: se cumplen 250 años de dos hechos independientes, aunque simbióticos, de gran consecuencia. En marzo de 1776, Adam Smith publicó La riqueza de las naciones, fruto de la Ilustración escocesa que explicó cómo la división del trabajo, la especialización, el libre comercio y el interés propio contenido por derechos de propiedad y reglas claras que se hacen cumplir generan prosperidad. Meses después, el 4 de julio, trece colonias americanas proclamaron su independencia, fundando un Estado sobre una premisa entonces radical: los individuos poseen derechos anteriores al gobierno, y el gobierno existe para protegerlos, no al revés. Es la sustitución del súbdito por el ciudadano. Como coincidencia, en 2026 también se cumplirán 250 años del establecimiento de la Nueva Guatemala de la Asunción en el Valle de la Ermita.