La primera impresión al llegar a la playa de Sotavento es difícil de olvidar. El océano dibuja una inmensa paleta de azules sobre una franja de arena dorada que parece no tener fin, mientras la marea transforma el paisaje creando una gran laguna natural de aguas poco profundas. Es una imagen que muchos viajeros comparan con las Maldivas por sus colores, la transparencia del agua y la sensación de encontrarse en un paraíso remoto.

Situada en el municipio de Pájara, al sur de Fuerteventura, Sotavento es mucho más que una playa. Se trata de un extenso litoral de aproximadamente nueve kilómetros que engloba varios arenales —La Barca, Risco del Paso, Mirador, Malnombre y Los Canarios— formando uno de los espacios costeros más espectaculares del archipiélago canario. Se trata de una de las playas más conocidas internacionalmente de la isla gracias a su paisaje, sus aguas cristalinas y su singular laguna intermareal.

Uno de los grandes atractivos de Sotavento es su capacidad para transformarse a lo largo del día. Cuando baja la marea, una barra de arena situada entre 100 y 300 metros de la orilla da lugar a una laguna de unos tres kilómetros de longitud, creando un escenario casi irreal en el que el agua apenas cubre los tobillos y refleja el cielo como un espejo.