El legendario boxeador José Legrá, “el puma de Baracoa”, ha fallecido en Madrid a la edad de 83 años dejando en la memoria combates memorables y una simpatía fuera de serie. En su haber humano, fue protagonista de la mejor anécdota deportiva que uno recuerda: su primera audiencia con el dictador Francisco Franco en El Pardo, donde fue recibido, como era preceptivo, tras conquistar el título mundial de los pesos pluma en Cardiff ante el ídolo local Howard Winstone. Contra todo pronóstico, Pepe Legrá ganó por K.O, en el quinto round al galés, que resistió lo que pudo. El combate, en julio de 1968, se desarrolló ante 15.000 espectadores enfervorecidos y el ambiente hostil propio de la época. El hispano-cubano dijo en la víspera una frase memorable al periodista Manolo Alcántara: “si Dios me ayuda, lo mato”. Y casi, casi. Por segunda vez en la historia, España tenía un campeón del mundo, justo el año en que Massiel ganó Eurovisión y los turistas europeos llegaban a millones. Todos los amigos dc Legrá le aconsejaban que pidiese a Franco un estanco o una gasolinera, negocios de concesión estatal que garantizaban unos ingresos vitalicios y regulares. El azar y su corazón de oro hicieron que no fuese así. Legrá, limpiabotas en Baracoa, provincia de Oriente, salió de Cuba en 1963, con veinte añitos, cuando Fidel Castro prohibió el boxeo profesional. El responsable de la federación cubana, Jorge García Bango, le ayudó a conseguir un pasaporte. En vísperas de la audiencia en El Pardo, telefoneó a Pepe Legrá para pedir que le echara una mano: su hermano Rafael había sido condenado en España a una pena de 18 años de prisión por falsificación de dólares. Camino de El Pardo, Legrá se dijo: “¡Qué cojones un estanco!”. Y le explicó el caso al Franco...Nunca tuvo un estanco pero el hermano de su amigo fue excarcelado a la semana siguiente. Así de generoso y leal era y fue José Legrá. Legrá era lo que los entendidos llamaban “un fino estilista”, con un juego de piernas excepcional, la gracilidad de los grandes -al modo de Muhamad Alí- y una forma de estar en el mundo ajena a sus mandamases hasta el punto de que presumía de haber sido amigo de Francisco Franco y Fidel Castro. Gran aficionado al boxeo, Fidel le recibió en dos ocasiones en La Habana y lo primero que le dijo es “¡Hay que ver como te quiere el gallego!”. El gallego era Franco... El puma de Baracoa subió al ring en 147 ocasiones, con un palmarés de 132 victorias, 4 nulos y 11 derrotas, algunas tan sonadas como la sufrida en el Albert Hall de Londres ante el australiano Famechon, “¡un robo!”, que aún le escocía porque los jueces y no su rival determinaron la derrota. “¡Si se pasó el combate corriendo!”. Recuperó el cetro mundial en 1971, nada menos que en México. Pepe Legrá era consciente de que su facilidad innata, una técnica primorosa y el juego de piernas le hicieron frecuentar los gimnasios menos de la cuenta, lo que limitó su carrera pero le ahorró golpes y le permitió ejercer su faceta de seductor (las mujeres le gustaban y mucho). La última vez que le traté fue en un almuerzo en el restaurante Casimiro de Barcelona -ya cerrado- allá por el 2005. Pidió un filete con patatas y un zumo de naranja, como en sus tiempos sobre el ring, el escenario de sus recuerdos felices. Me llamó para felicitar una Champions del Barça y para decirme que estaba muy bien, en forma. Nos perdimos la pista pero sé que un grande del oficio, José María García, procuró todos estos años que al Puma de Baracoa no le faltase de nada. Descanse en paz, campeón del mundo de los pesos pluma.Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.
Adiós a José Legra, el púgil que no pidió un estanco a Franco
Dos veces campeón del mundo, “el Puma de Baracoa” era tan amigo de Franco como de Fidel Castro






