En esta casa hay, cuidadosamente colocados en sus estantes, casi 4.000 CD. Contienen de todo: desde música medieval hasta contemporánea, madrigales del Renacimiento, sinfonías, música española, la obra completa de Mozart, la de Bach y una enorme colección de discos de ópera. Es un tesoro. O lo fue, porque todos esos CD llevan ahí criando polvo desde hace diez o quince años. Ya no los uso. Casi todo lo que contienen, y diez mil veces más, está a un par de clicks en Spotify. Esa plataforma mató al CD del mismo modo que el CD acabó con los discos de vinilo.Y sin embargo aún hay románticos, obstinados o visionarios que se empeñan en grabar discos. El pianista almeriense Miguel Ángel Acebo ha dedicado bastante más de un año de su vida a preparar, con el cuidado de un orfebre, la grabación de una pequeña joya que se presentó hace no mucho en los salones de la SGAE. El disco se llama Scriabin Notebook y sí, existe en formato CD: lo ha publicado la joven pero brillantísima firma IBS Classical. Aunque también puede encontrarse en Spotify, como es natural.Acebo, profesor de piano en el conservatorio de Toledo, ha apostado muy fuerte en esta su primera grabación discográfica. Desde siempre ha estado muy interesado por lo místico, lo simbólico y lo esotérico; quizá por eso ha elegido para este disco varias piezas de la última época del compositor ruso Aleksandr Scriabin, fallecido en 1915 y uno de los más notables "engarces" entre el piano romántico del siglo XIX y la modernidad que entonces ya llegaba, impetuosa. No en vano Scriabin decía: "No entiendo cómo se puede escribir simplemente música. [...] La música tiene sentido cuando está ligada a un plan unificado, a una visión completa del mundo. La música es un camino de revelación".Pero no solo está Scriabin en este simbólico Notebook. Acebo ha conseguido la colaboración, no siempre fácil, de varios de los mejores compositores españoles vivos. Suenan dos piezas de Jesús Torres, Laberinto de silencios y Semejante a la noche; Lo fijo y lo volátil, del madrileño José Manuel López López; Approaching Mysterium, de Francisco Domínguez, y dos maravillas de José María Sánchez Verdú, catedrático de composición del Conservatorio de Madrid: Jardín de Espejos y Jardín de Fuego.Aparte de que es casi divertido ver la cara que ponen los compositores cuando un joven y nerviosísimo pianista interpreta sus obras… con ellos delante (eso pasó en la SGAE), el disco es una verdadera maravilla que merece la pena escuchar con la debida atención. Digo esto porque es música que necesita de los cinco sentidos para ser disfrutada. No es para tontos ni para víctimas de la pandemia estupidizante del reguetón.
Acebo, Scriabin y los amigos
Aún hay románticos, obstinados o visionarios que se empeñan en grabar discos. Spotify mató al CD del mismo modo que el CD acabó con los discos de vinilo.







