Noticia Exclusivo suscriptores Un reporte de Asocajas revela que el crecimiento del empleo formal se estanca, los aportantes se concentran en microempresas de baja contribución.informalidad Foto: Jaime Moreno. Archivo EL TIEMPOPERIODISTA15.07.2026 21:18 Actualizado: 15.07.2026 21:18

Detrás de las cifras de afiliación al inicio de 2026, se esconde una realidad que enciende las alarmas en el sector de la protección social en Colombia. Según el último informe de la Asociación Nacional de Cajas de Compensación Familiar (Asocajas), correspondiente al primer trimestre de 2026, el empleo formal dependiente avanza a un ritmo sumamente lento, del 1,6 por ciento anual. Si bien esto representa la incorporación de 135.000 nuevos trabajadores, alcanzando un promedio mensual de 8,53 millones, la cifra resulta insuficiente para absorber la demanda laboral del país. En contraste, el promedio de trabajadores independientes que cotizan de manera voluntaria creció un acelerado 11,3 por ciento (llegando a 250.000), reflejando que el mercado laboral se está volcando con fuerza hacia modalidades de trabajo por cuenta propia y un entorno de alta informalidad, donde los aportes estables y de largo plazo son escasos. Para el gremio, la estructura del empleo se está precarizando, sostenida financieramente de forma casi exclusiva por el sector público y algunas grandes empresas. LEA TAMBIÉN La dinámica de crecimiento empresarial está concentrada en microempresas y hogares empleadores, mientras que el sector público se erige como el principal impulsor de los recursos financieros del sistema. Barranquilla lideró la reducción de informalidad laboral en 2025 pasó de 55,3% en 2024 a 49,5% Foto:Archivo El Tiempo.Recomposición salarial y el impacto en los subsidiosLa reciente recomposición salarial, impulsada por el incremento del salario mínimo a comienzos de año, ha generado un fuerte desajuste financiero en el esquema de subsidios de las cajas de compensación. La Categoría A —que agrupa a los trabajadores de menores ingresos, quienes reciben la mayor cantidad de beneficios y subsidios monetarios— se disparó un 6,1 por ciento. Por el contrario, las categorías de mayores ingresos, que actúan como el soporte financiero del sistema, sufrieron caídas dramáticas: la Categoría B se contrajo un 5,6 por ciento y la Categoría C se desplomó un 23,9 por ciento.Para Asocajas, este comportamiento evidencia un fenómeno preocupante: al elevarse el salario mínimo, los umbrales se desplazan y "disuelven" a la clase media trabajadora hacia la base del sistema. Esto reduce drásticamente el número de afiliados que aportan recursos significativos sin reclamar subsidios directos, comprometiendo gravemente la capacidad redistributiva del subsidio familiar.A nivel regional, la fragilidad del empleo es evidente. En Bogotá-Cundinamarca y Valle del Cauca, los principales motores económicos del país, el empleo dependiente formal apenas creció un 0,8 por ciento, golpeado en la capital por la parálisis de la construcción residencial y los servicios temporales. Entretanto, el Tolima entró directamente en terreno negativo con una variación de 0,1 por ciento. Aunque departamentos como Chocó (aumentó 6,5 por ciento) y Magdalena (creció 6,1 por ciento), ese movimiento depende de sectores coyunturales o del gasto público en defensa, lo que no representa una base de formalización estructural y sostenible en el tiempo.Pues en el caso del Chocó estuvo impulsado en más de la mitad por actividades ligadas a la defensa y en Magdalena, gracias al dinamismo de la producción de plátano y banano.Sincelejo cuenta con el porcentaje más alto de informalidad a nivel nacional. Foto:IStockEl auge microempresarial y las empresas aportantesPor el lado de los empleadores, el promedio de empresas aportantes activas creció un 4,2 por ciento, alcanzando la incorporación de unas 30.000 nuevas unidades al sistema. La relación entre las nuevas empresas registradas y el volumen de nuevos afiliados arroja un promedio de 4,5 trabajadores adicionales por cada nuevo aportante.Esto confirma que el "crecimiento" empresarial reportado no proviene de la consolidación de industrias robustas, sino de la formalización de hogares que aportan por servicio doméstico y de microempresas de subsistencia en el sector servicios.Este indicador muestra que la expansión empresarial se explica por la formalización de hogares que aportan por servicio doméstico y por la apertura de microempresas de pocos trabajadores en el sector servicios. Las microempresas, de hecho, representan el 72,6 por ciento de la base empresarial de aportantes al sistema, mientras que las grandes compañías equivalen apenas al 1 por ciento de los empleadores formales registrados. Dentro del segmento microempresarial, las mayores contribuciones sectoriales provinieron de actividades de los hogares individuales como empleadores de personal doméstico y el comercio al por menor. En contraste, para las empresas de gran tamaño, el mayor dinamismo estuvo enfocado en actividades de comercio al por mayor y el desarrollo de sistemas informáticos. Los departamentos de Nariño y Putumayo lideraron el crecimiento de las empresas aportantes con alzas del 17,0 por ciento y 15,5 por ciento, respectivamente, de la mano de un repunte considerable también en sus cajas de compensación regionales. Por su parte, Magdalena reportó una reducción del 2,0 por ciento en su base de empleadores, situándose como la única región con comportamiento negativo en este indicador específico. El rol del sector público y el soporte de las grandes empresasDurante el primer trimestre de 2026, los aportes financieros recaudados por el Sistema de Compensación Familiar alcanzaron los 3,30 billones de pesos, frente a los 2,92 billones obtenidos en el mismo periodo del año anterior. Este aumento representa una variación nominal del 13,0 por ciento, la cual, al ajustarse por el efecto de la inflación, equivale a un crecimiento real del 7,1 por ciento en pesos constantes.La administración pública y la defensa se consolidaron como el sector económico con mayor contribución al incremento absoluto de los aportes totales, aportando 0,80 puntos porcentuales. Al respecto, el documento detalla que: "el principal motor de este incremento en los aportes fue el sector de administración pública y defensa, aportando 0,80 puntos porcentuales del crecimiento absoluto". El informe es directo al señalar que "las remuneraciones del sector público son más elevadas que las de actividades como el comercio o algunos servicios", lo que convierte al Estado en el gran financiador indirecto del sistema, ante la debilidad de la generación de empleo privado de calidad.Esta altísima vulnerabilidad se confirma al analizar el tamaño de los aportantes: el selecto 1 por ciento de empresas catalogadas como grandes corporaciones sostiene el 53,7 por ciento de todo el presupuesto del sistema de compensación (frente al 52,3 por ciento registrado a inicios de 2025). El gremio concluye con una advertencia implícita: cualquier choque financiero o fiscal que afecte a este reducido grupo de grandes contribuyentes, o un recorte en las nóminas públicas, desestabilizaría de inmediato el esquema de bienestar y subsidios que hoy protege a millones de familias vulnerables en Colombia.En la otra orilla, sectores tradicionalmente de altos ingresos salariales, como la extracción de carbón y las telecomunicaciones, redujeron su participación relativa. Por su parte, el conjunto de las microempresas, que representan más de las dos terceras partes de las empresas, aportaron el 11,5 por ciento de los recursos del sistema. LEA TAMBIÉN LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.