Las escuelas públicas más selectas de Nueva York admitieron solo a una pequeña fracción de estudiantes negros e hispanos en el último ciclo de admisiones (REUTERS/Jeenah Moon)El último ciclo de admisiones a las escuelas públicas más selectas de Nueva York dejó al descubierto una brecha persistente: solo una pequeña fracción de estudiantes negros e hispanos logró ingresar a estos centros, un patrón que se repite año tras año pese a los anuncios de reformas.A pesar de que el 62 % del alumnado en escuelas públicas de la ciudad es negro o hispano, apenas el 10 % de los admitidos en las ocho escuelas de élite perteneció a estos grupos. PUBLICIDADEl resto de los lugares fue ocupado, en su mayoría, por alumnos asiáticos y blancos, que recibieron cerca del 80 % de las plazas.El acceso a los institutos especializados de Nueva York se definió por un examen estandarizado de 114 preguntas que se rinde durante tres horas y evalúa matemáticas e inglés. PUBLICIDADLos resultados del último proceso mostraron que, en escuelas como Stuyvesant High School, de 777 ofertas, solo tres fueron para estudiantes negros y 21 para hispanos.Aunque el 62 % del alumnado de las escuelas públicas de Nueva York es negro o hispano, estos grupos representaron apenas el 10 % de los admitidos en las ocho escuelas de élite (REUTERS/Jeenah Moon)La preparación para el examen suele requerir años de entrenamiento, una ventaja a la que no todos los estudiantes acceden en igualdad de condiciones. En Staten Island Technical High School, apenas un alumno negro fue admitido, un dato que reflejó una caída cercana a un tercio respecto de la promoción anterior.PUBLICIDADAunque solo el 5 % de los estudiantes de secundaria asiste a estos colegios especializados, los resultados concentran la atención pública y el debate político, ya que son considerados una vía directa hacia universidades prestigiosas y, potencialmente, hacia carreras profesionales de alto nivel.Los resultados reavivaron la discusión sobre si el mecanismo de acceso es justo. Los críticos, entre ellos el alcalde Zohran Mamdani y sus predecesores, denunciaron que el examen único no refleja las capacidades reales del estudiantado y calificaron el proceso como “injusticia monumental” y “sistema Jim Crow escolar”. PUBLICIDADEl acceso a los institutos especializados de Nueva York se definió por un examen estandarizado de 114 preguntas que evalúa matemáticas e inglés durante tres horas (REUTERS/Jeenah Moon)Mamdani admitió públicamente: “Sabemos que una sola prueba no refleja la aptitud de los estudiantes de la ciudad”.En contraste, grupos de padres y exalumnos defendieron el examen como un filtro “ciego” respecto de raza e ingresos. Yiatin Chu, madre y cofundadora de una asociación en defensa de programas avanzados, afirmó: “Estas escuelas son rigurosas y exigentes, y quienes ingresan deben estar preparados”.PUBLICIDADLa demanda de un sistema de evaluación más amplio, que incorpore otras habilidades como la escritura, ganó fuerza entre algunos concejales, aunque modificar el mecanismo requeriría la intervención de la Legislatura estatal. Cualquier cambio enfrentaría la oposición de asociaciones de exalumnos y grupos de presión con fuertes recursos económicos.Stuyvesant High School ofreció 777 vacantes y solo tres fueron para estudiantes negros y 21 para hispanos en el último proceso de admisión (REUTERS/Jeenah Moon)Para la comunidad educativa y los funcionarios, la disparidad en la representación de estudiantes negros e hispanos en las escuelas de élite de Nueva York es motivo de alarma. PUBLICIDADLa brecha entre la demografía del sistema escolar general y la de estos centros selectivos persistió durante décadas, lo que alimentó cuestionamientos sobre la equidad en el acceso a oportunidades educativas y profesionales.El caso de Brooklyn Technical High School ilustró esa transformación: en los años ochenta, la matrícula negra superaba el 50 %, mientras que hoy está por debajo del 4 %. PUBLICIDADEl aumento de estudiantes asiáticos en estos planteles también fue notorio: aunque representan el 19 % del total escolar, recibieron el 57 % de las plazas disponibles.Quienes atravesaron el sistema advirtieron que la preparación para el examen es determinante. Sam Adewumi, antiguo docente y egresado de Brooklyn Technical High School, relató que sus profesores de secundaria priorizaban el entrenamiento para esta prueba, lo que facilitó el ingreso de varios compañeros.PUBLICIDADAdewumi sostuvo que muchas escuelas hoy apenas logran cumplir con los requisitos mínimos estatales, sin poder dedicar recursos a la preparación específica para el examen. La preparación para el examen de las escuelas selectas de Nueva York requiere meses o años de estudio y expone desigualdades de recursos entre los estudiantes (REUTERS/Jeenah Moon)También subrayó que, dadas las características y el nivel de dificultad de la prueba, “resulta casi imposible obtener una puntuación alta sin meses o años de estudio”. El rendimiento, agregó, no depende solo del conocimiento, sino también de la capacidad de resolver problemas complejos con rapidez y memorizar fórmulas.Los intentos por modificar el acceso a las escuelas especializadas chocaron con intereses opuestos y obstáculos legales. Desde 1971, el sistema se basó en la prueba única, y cualquier cambio demandaría consenso político y legislativo.La administración local prometió revisar los resultados y buscar soluciones que reduzcan las desigualdades. La controversia se mantuvo vigente: la brecha en la representación racial y étnica resistió a los intentos de reforma y volvió a poner en discusión el alcance de la meritocracia y el acceso a la excelencia educativa.
Solo 10% de los admitidos en las mejores escuelas públicas de Nueva York son hispanos o afroamericanos
El último proceso de ingreso a ocho institutos especializados volvió a exhibir una brecha de representación: aunque la mayoría del sistema escolar pertenece a minorías, las ofertas se concentraron en alumnado asiático y blanco










