Días cálidos, sol radiante y refrescantes baños en piscinas, playa o lagos, es el momento perfecto para disfrutar al aire libre. Tenemos claro que debemos proteger nuestra piel con protector solar y de hidratarnos con frutas y agua. Sin embargo, a menudo olvidamos la protección auditiva. Entre la emoción de tener más tiempo libre para viajar a la playa y los momentos de relax junto a la piscina, es fundamental priorizar también el cuidado de nuestros oídos para garantizar un verano placentero y sin molestias.

Porque nuestros oídos son sensibles y la combinación de la exposición al sol, las actividades acuáticas y la música alta de festivales y conciertos puede suponer un reto para nuestra audición. Tanto es así que las consultas por infecciones de oído son muy frecuentes en los servicios de urgencias y de otorrinolaringología en los meses de verano, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL CCC).

La otitis, el principal ‘enemigo’ de nuestros oídos en verano

Si tuviéramos que hablar de cuál es el principal riesgo de nuestros oídos durante el verano, debemos nombrar, en primer lugar, la otitis. En palabras de Emma Dan, audioprotesista en Auz Audiology, “la otitis externa, conocida popularmente como ‘otitis del nadador’, es la reina de las afecciones estivales”. El verano, de hecho, es una de las estaciones más difíciles para la salud auditiva, y la mayoría de nosotros no somos conscientes de ello hasta que algo sale mal.