ExplicativoEntre las medidas están prohibir computadores y celulares en las clases del primer año.El plan, que comenzará a implementarse como piloto durante el año académico 2026-2027. Foto: iStockPERIODISTA15.07.2026 08:23 Actualizado: 15.07.2026 08:23

Recientemente, la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago anunció una estrategia para adaptar la formación de sus estudiantes sin renunciar a las habilidades que considera esenciales para ejercer la profesión.El plan, que comenzará a implementarse como piloto durante el año académico 2026-2027, busca preparar a los futuros abogados en una época en la que herramientas como ChatGPT ya forman parte de la práctica jurídica, sin que estas sustituyan el pensamiento crítico, el análisis y el juicio profesional.La universidad sostiene que prohibir la inteligencia artificial no es una solución realista. Por el contrario, reconoce que estas herramientas ya están presentes en las aulas y que los graduados deberán saber utilizarlas cuando ingresen al mercado laboral. Sin embargo, considera indispensable que primero desarrollen la capacidad de razonar, escribir, argumentar y resolver problemas por sí mismos."La enseñanza del derecho debe preparar a los estudiantes para pensar con la IA, sin la IA y sobre la IA", resume el documento presentado por la institución. La decisión tiene un peso particular por tratarse de una de las escuelas de derecho más influyentes de Estados Unidos.La reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial comenzó poco después del lanzamiento público de ChatGPT, a finales de 2022. En 2023, la universidad creó un comité especializado para estudiar el fenómeno y empezó a diseñar políticas sobre el uso de estas herramientas en las aulas.Desde entonces, incorporó un módulo de inteligencia artificial en el programa de investigación y escritura jurídica del primer año, creó nuevas asignaturas sobre IA y derecho, fundó un laboratorio especializado (AI Lab) para desarrollar herramientas que contribuyan al acceso a la justicia y firmó acuerdos con empresas líderes del sector para que estudiantes, profesores y personal administrativo tengan acceso a las mismas plataformas que utilizan los abogados en ejercicio.Durante el último año, la facultad amplió ese trabajo mediante consultas con docentes, estudiantes, egresados, firmas de abogados, empresarios, compañías de tecnología jurídica y expertos del sector.De ese proceso surgió la conclusión de que los estudiantes deben aprender a utilizar la IA, pero sin depender de ella para desarrollar las capacidades intelectuales que distinguen a un buen abogado.La nueva estrategia se apoya en tres ejes. El primero consiste en desarrollar métodos de enseñanza y evaluación resistentes al uso indiscriminado de la inteligencia artificial. Es decir, diseñar actividades que obliguen a los estudiantes a pensar, analizar y resolver problemas jurídicos sin recurrir constantemente a respuestas generadas por estas herramientas.El segundo busca fortalecer las habilidades que seguirán siendo humanas incluso con el avance tecnológico. Entre ellas están la argumentación oral, el pensamiento crítico, el juicio estratégico, la negociación, la construcción de relaciones con clientes y la capacidad para asesorar y persuadir.El tercer eje contempla enseñar el uso responsable, ético y eficaz de la inteligencia artificial. La universidad considera que el objetivo no debe limitarse a enseñar el funcionamiento de las plataformas actuales, sino también a desarrollar capacidades para adaptarse a tecnologías que cambiarán rápidamente en los próximos años.Clases sin pantallasUna de las medidas más llamativas será la prohibición del uso de computadores portátiles, tabletas y teléfonos celulares durante las clases obligatorias del primer año de Derecho.La regla tendrá algunas excepciones, como estudiantes que requieran adaptaciones por discapacidad, actividades específicas autorizadas por los profesores o el uso de dispositivos por estudiantes designados para tomar apuntes colectivos.La universidad también hará exámenes presenciales sin acceso a internet, archivos electrónicos o aplicaciones, con el fin de evaluar el razonamiento propio de los estudiantes y evitar que dependan de asistentes de inteligencia artificial.Además, mantendrá el método socrático como base de la enseñanza. Este sistema se fundamenta en preguntas constantes del profesor para estimular el razonamiento, la discusión y el análisis jurídico en tiempo real.Según la institución, la evidencia académica sugiere que la participación activa y presencial favorece el aprendizaje, mientras que el uso permanente de dispositivos electrónicos puede reducir la reflexión y el razonamiento durante las clases.Aunque endurece algunas reglas, la universidad insiste en que no pretende eliminar la inteligencia artificial del proceso de formación.Por ejemplo, en el curso de investigación y escritura jurídica del primer año, los estudiantes aprenderán a usar estas herramientas para investigar, revisar borradores, mejorar textos y preparar intervenciones orales.La idea es que primero desarrollen la capacidad de escribir y argumentar de manera independiente y, posteriormente, aprendan a supervisar, evaluar y corregir los resultados producidos por la IA.En los cursos electivos, además, los profesores tendrán mayor libertad para experimentar con nuevas metodologías de enseñanza y evaluación. Entre las opciones que plantea la universidad están el uso de chatbots diseñados para apoyar el estudio, problemas de práctica generados con inteligencia artificial, proyectos colaborativos, presentaciones orales y evaluaciones intermedias.Las clínicas jurídicas, donde los estudiantes trabajan en casos reales bajo la supervisión de profesores, también incorporarán inteligencia artificial.La universidad está adquiriendo herramientas especializadas para áreas como litigios, inmigración y derecho transaccional, además de desarrollar protocolos específicos para evitar errores derivados del uso de estas tecnologías en documentos judiciales y otros productos legales.REDACCIÓN VIDA DE HOY Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.