Darse vuelta en la cama, para un lado, para el otro. Una vez, dos veces, cien. Abrir la ventana infructuosamente para cambiar el aire, levantarse a tomar agua, pedirle al ventilador que haga milagros. Cuando el calor no deja dormir, las noches parecen eternas y sentimos que el tiempo de descanso se convierte en una pesadilla. No es sólo una sensación: un nuevo estudio de Climate Central confirmó que cada año perdemos decenas de horas de sueño por efecto de las altas temperaturas y le atribuyó una parte del fenómeno al avance del cambio climático. Los ciudadanos de América Latina pierden hasta un máximo de 93 horas de sueño cada año por los efectos de las altas temperaturas, de las cuales hasta seis son atribuibles directamente al cambio climático, sostiene la investigación que relevó datos de más de mil ciudades de todo el mundo durante un plazo de cinco años.Si bien la Argentina no es el país más afectado por el fenómeno, el estudio reveló que aquí también se siente el impacto en el tiempo de descanso, en uno de los patrones más importantes de la calidad de vida.
Entre los casos más afectados aparecen Barranquilla (Colombia) y Acapulco (México), donde una persona promedio perdió alrededor de 93 horas de sueño al año entre 2020 y 2025 debido a las altas temperaturas nocturnas, seis de ellas por efecto del calentamiento global.










