“Ha muerto Tomás, esta noche pasada”. Este ha sido el mensaje escueto y demoledor que he recibido hace apenas un rato. Me siento a escribir estas líneas para recordarle, y pienso qué le gustaría a él leer en esta nota. Seguramente muy poco, porque era una persona reservada, con mucho afecto y muchas emociones, pero guardadas para un círculo muy reducido.
Tomás Bárbulo nació en La Coruña en 1958, hijo de un militar muy a la antigua usanza, que fue destinado a Sidi Ifni. Allí pasó su primera infancia, hasta que en 1969 la ciudad fue entregada por España a Marruecos, y pasaron entonces a El Aaiun, donde vivirían hasta la Marcha Verde, la invasión por Marruecos de la antigua colonia española durante la agonía de Franco, a principios de noviembre de 1975, que se convertiría después en la ocupación militar de ese último vestigio de colonia española.
Tomás se licenció después en Periodismo y comenzó una carrera exitosa en varias cabeceras – Expansión, La Gaceta de los Negocios, El Sol, Claro, entre otras- hasta acabar en El País, donde estuvo cerca de treinta años, dejando una gran colección de reportajes sobre muchos temas.
Pero Tomás estaba marcado sobre todo por su experiencia en África. Su libro La historia prohibida del Sáhara español, editado primero en Destino y después en Península, se considera el principal texto de referencia sobre este conflicto. Y él lo seguía viviendo en su propia carne. España estuvo apoyando la autodeterminación del Sáhara hasta 2022. Pero ese año, el gobierno de Pedro Sánchez dio un volantazo, sin discusión ni debate en el Parlamento, y pasó a apoyar la tesis de Marruecos que reclama como suyo este territorio.“España abandonó el territorio —y sus obligaciones como potencia administradora— y dejó a los saharauis a los pies de los blindados marroquíes, bajo una lluvia de napalm y fósforo blanco”, escribió en El País, en un artículo publicado en el 50 aniversario de la Marcha Verde, refiriéndose a lo sucedido años atrás. Pero ese era además su diagnóstico de lo que él calificaba como una traición de Pedro Sánchez hacia nuestra antigua colonia.












