R. Rodr�guez MadridActualizado Mi�rcoles,

julio

10:29La visi�n es probablemente nuestro sentido m�s apreciado, sin embargo, la degeneraci�n de la retina causa la p�rdida de la vista en distintas formas. Enfermedades degenerativas como la degeneraci�n macular asociada a la edad (DMAE) -donde se pierde progresivamente el centro del campo de visi�n- y la retinitis pigmentaria (RP) -una patolog�a hereditaria y minoritaria que destruye el campo de visi�n lateral- afectan ya a unos 200 millones de personas en todo el mundo. M�s all� del devastador impacto personal en la autonom�a de los pacientes, la p�rdida de visi�n acarrea una carga econ�mica global colosal: m�s de 400.000 millones de d�lares anuales en costes sanitarios y p�rdida de productividad.Hasta ahora, la ciencia se enfrentaba a un muro. En estas enfermedades, las c�lulas fotorreceptoras -los detectores naturales de luz de nuestros ojos- mueren de forma irreversible. Aunque el resto del circuito neuronal de la retina permanece en gran medida intacto y funcional, ya no recibe las se�ales de luz necesarias para dirigir el procesamiento visual hacia el cerebro. Esta v�a de investigaci�n para restaurar la sensibilidad a la luz en el ojo lleva a estrategias que pasan por costosas y complejas terapias g�nicas, eficaces solo en mutaciones muy espec�ficas, o pr�tesis electr�nicas (chips intraoculares) que resultan altamente invasivas y requieren un largo entrenamiento.Sin embargo, una investigaci�n pionera que se publica este mi�rcoles en la revista Journal of the American Chemical Society (JACS) abre un disruptivo y prometedor enfoque. Un consorcio liderado por el Instituto de Bioingenier�a de Catalu�a (IBEC) se basa en la fotofarmacolog�a: f�rmacos activados por luz que act�an como "pr�tesis moleculares", se�alan desde el IBEC, logrando devolver la percepci�n visual funcional a modelos animales ciegos sin tocar sus genes y sin implantar ning�n dispositivo.Para entender este enfoque hay que mirar al fondo del ojo. Cuando la luz entra a trav�s de la pupila y el cristalino, se proyecta sobre la retina. Este tejido no es solo una pantalla, sino un intrincado circuito neuronal que funciona mediante una reacci�n en cadena. En una retina sana, las primeras c�lulas en reaccionar son los fotorreceptores. Estas c�lulas captan la luz y transmiten la informaci�n a las siguientes neuronas del circuito: las llamadas c�lulas bipolares ON. Para recibir esa informaci�n, las c�lulas bipolares ON utilizan una prote�na situada en su superficie llamada mGlu6, que act�a como una puerta o cerradura molecular indispensable para transmitir la se�al visual hacia el cerebro.Una pr�tesis molecular�Qu� ocurre en un paciente con ceguera por degeneraci�n retiniana? Los fotorreceptores (los emisores de la se�al) mueren y desaparecen. Sin embargo, el resto del circuito -incluyendo las c�lulas bipolares ON y su prote�na mGlu6- sigue presente y biol�gicamente funcional. El problema es que esa puerta de entrada se queda esperando una se�al que ya nunca llegar�. Al no recibir est�mulos, el sistema visual queda completamente en silencio.Ah� es donde interviene la innovaci�n del IBEC y sus colaboradores. El equipo ha dise�ado una familia de peque�as mol�culas fotosensibles, llamadas prosthe6, que act�an como una pr�tesis molecular: son capaces de imitar las funciones de los fotorreceptores perdidos. El f�rmaco se administra en el ojo y se une directamente a la prote�na mGlu6 de las c�lulas bipolares ON.Cuando la luz ordinaria incide en el ojo, la mol�cula prosthe6 cambia de forma instant�neamente, activando la prote�na mGlu6. "Nuestro objetivo era restaurar la visi�n mediante un mecanismo molecular lo m�s parecido posible al funcionamiento de una retina sana", afirma Rosalba Sortino, coprimera autora del estudio. "En lugar de sortear el procesamiento visual de la retina, quer�amos reactivarlo justo en el mismo punto del circuito retinal donde normalmente act�an los fotorreceptores perdidos". Al dirigirse a estas c�lulas espec�ficas, las se�ales se propagan correctamente por todo el circuito y se env�an al cerebro, respetando el flujo natural y fisiol�gico de la visi�n.Los resultados precl�nicos del consorcio son extraordinariamente prometedores en dos modelos animales diferentes. En larvas ciegas de pez cebra, los cient�ficos lograron restaurar los movimientos oculares sac�dicos (el reflejo optocin�tico, es decir, de seguir movimientos con la mirada). Los peces recuperaron la capacidad de detectar patrones de franjas y movimientos y seguirlas, lo que "corresponde a un nivel de elaboraci�n visual m�s elevado", seg�n Sortino, exdoctoranda de la Universidad de Barcelona y actualmente investigadora posdoctoral en el grupo de Pau Gorostiza en el IBEC (la investigaci�n forma parte de su tesis doctoral).Pero, adem�s, los compuestos demostraron su eficacia en modelos murinos (ratones) que padec�an degeneraci�n macular y retinitis pigmentaria. Los ratones sanos evitan la luz intensa y buscan siempre refugio en zonas oscuras. Al perder la vista, se mueven indistintamente por cualquier espacio al no percibir luminosidad. Tras aplicarles el tratamiento con prosthe6, los ratones ciegos recuperaron de forma espont�nea y sin ning�n entrenamiento previo su preferencia por las �reas oscuras porque volv�an a percibir la luz.Un aspecto importante es que los compuestos est�n dise�ados para funcionar en condiciones normales de iluminaci�n, no requieren dispositivos externos para amplificar la luz como en otras tecnolog�as en fase de ensayo como la optogen�tica. Son mol�culas peque�as y solubles en agua que responden a la luz visible o blanca ordinaria (como la iluminaci�n interior o la luz diurna). Dos compuestos, prosthe6-12 y la prosthe6-15, mostraron resultados especialmente prometedores. Los comportamientos restaurados se observaron no solo tras la inyecci�n intraocular, sino tambi�n tras la administraci�n t�pica en forma de colirios.No curan la cegueraPau Gorostiza, profesor de investigaci�n ICREA en el IBEC, l�der del grupo de Nanosondas y Nanoconmutadores, miembro del CIBER-BBN (Bioingenier�a, Biomateriales y Nanomedicina) y col�der del estudio, subraya que estas mol�culas "no curan la ceguera, ya que no abordan la causa de la degeneraci�n de los fotorreceptores. Sin embargo, son sorprendentemente eficaces a la hora de restaurar la visi�n, y lo hacen mediante un enfoque muy sencillo y potencialmente f�cil de usar para los pacientes".Al ser f�rmacos l�quidos, pueden administrarse mediante procedimientos oftalmol�gicos est�ndar o, quiz� en el futuro, en forma de colirios cotidianos.La tecnolog�a ya est� protegida por una patente y el equipo se encuentra evaluando la seguridad y formulaci�n para lograr que el efecto de rehabilitaci�n visual sea lo m�s prolongado posible. Aunque la investigaci�n se sit�a a�n en fase precl�nica (no se ha estudiado en humanos), el horizonte es brillante. De tener �xito en personas, esta alternativa se convertir� en un tratamiento universal, asequible y accesible, independiente de la mutaci�n gen�tica espec�fica que haya causado la ceguera del paciente. "Convertir esto en una terapia es un proceso largo y complejo", concluye Gorostiza, "pero los resultados muestran que existe una posibilidad realista de restaurar una visi�n de alta calidad mediante f�rmacos, de forma no invasiva, reversible y con un mecanismo independiente de la enfermedad retinal".Este hito internacional ha sido posible gracias a una estrecha colaboraci�n de m�s de una d�cada coordinada por el IBEC, en la que participan el equipo de Pedro de la Villa en la Universidad de Alcal� (UAH), el Institut de Qu�mica Avanzada de Catalunya (IQAC-CSIC), la Universidad de Barcelona (UB), el Instituto Ram�n y Cajal de Investigaci�n en Salud (IRYCIS), la Universidad Aut�noma de Barcelona (UAB) y la Fundaci�n Eduard Soler.