Un grupo de 18 investigadores de varias universidades chinas ha desarrollado una minúscula y fina prótesis de retina para recuperar la visión de ratones y monos ciegos. El estudio, publicado este verano en la revista Science, concluyó que el dispositivo no solo restauró la vista de los animales, también les permitió percibir el espectro infrarrojo, invisible al ojo humano. Los autores hablan de una “visión aumentada” o incluso de una forma de “supervisión”: el aparato posibilitó ver en condiciones de baja iluminación o completa oscuridad, gracias a su capacidad de ampliar el rango de sensibilidad visual. El camino hacia los ensayos en humanos es todavía largo, pero los desarrolladores aseguran que no sería éticamente correcto aplicarlo en personas con los ojos sanos.
La investigación se planteó como objetivo restaurar la visión en casos de ceguera causada por enfermedades degenerativas de la retina, como la retinitis pigmentosa o la degeneración macular asociada a la edad. El diminuto implante, de dos milímetros de alto y ancho, y 0,1 de espesor, reemplaza los fotorreceptores dañados para imitar sus funciones. Se diferencia de otras prótesis de la misma membrana porque está construido con nanohilos de telurio, un material conductor con amplia sensibilidad a la luz que le permite absorber fotones tanto visibles como de baja energía, imposibles de captar para los seres humanos.







