Anselm Kiefer lleva medio siglo modelando la historia como materia. El Centro de Arte Hortensia Herrero re�ne, en la primera exposici�n del artista alem�n en Valencia, un recorrido por su universo de plomo, poes�a y mitos.�C�mo se pinta despu�s de Auschwitz? �C�mo seguir creando cuando la historia ha demostrado hasta d�nde puede llegar la barbarie? Desde hace m�s de medio siglo, Anselm Kiefer (Donaueschingen, 1945) vuelve una y otra vez sobre esas preguntas. Sus obras no representan el pasado: lo convierten en una presencia f�sica, inc�moda y profundamente po�tica.En la pr�ctica de Kiefer, la historia adquiere el peso del plomo, la fragilidad de la paja y la persistencia del mito. Considerado uno de los artistas m�s influyentes de nuestro tiempo, Kiefer est� presente en las colecciones del Louvre, el Metropolitan Museum of Art o la Tate. Ahora el Centro de Arte Hortensia Herrero (CAHH) acoge, hasta el 25 de octubre, la primera exposici�n de Kiefer en Valencia, que supone el regreso del artista a Espa�a casi dos d�cadas despu�s de su �ltima gran presentaci�n institucional, en el Guggenheim de Bilbao del genial Gehry.Anselm Kiefer junto a una de sus obras, en el Palacio Ducal de Venecia.Comisariada por Javier Molins, realizada en estrecha colaboraci�n con el artista y dise�ada especialmente para este espacio, re�ne en seis galer�as 11 obras procedentes tanto de la colecci�n de Hortensia Herrero (la �nica espa�ola incluida en la lista Top 200 Collectors de ARTnews), como del propio estudio de Kiefer en Barjac, Francia; algunas se muestran aqu� al p�blico por primera vez."F�r Walther von d. Vogelweide" (2014). Lienzo dedicado al poeta l�rico en alem�n m�s importante de la Edad Media.La monumental obra de KieferEsta muestra temporal (la primera que organiza el CAHH desde su apertura en 2023) propone una inmersi�n en el universo de un creador cuya obra se distingue por su monumentalidad y su extraordinaria densidad mat�rica. Kiefer incorpora materiales como el plomo, la paja, las cenizas, el oro o la laca para construir composiciones de gran potencia simb�lica. Entre sus motivos m�s reconocibles figuran los libros de plomo, presentes en esta exposici�n."Dryad2 (2025). A trav�s de Dr�ade, las ninfas de la mitolog�a, Kiefer ahonda en los bosques.No pod�a encontrar mejor escenario. El Palacio Valeriola, sede de la colecci�n y cuya rehabilitaci�n acometi� el estudio ERRE, funciona como un aut�ntico palimpsesto: un c�ntrico edificio del siglo XVII, cuya rehabilitaci�n revel� m�s de 2.000 a�os de historia, desde el circo romano hasta la juder�a medieval y la ciudad isl�mica. Aqu�, las capas del pasado no se borran: permanecen unas sobre otras. Tambi�n la pr�ctica de Kiefer funciona por estratos. En ella conviven Paul Celan, Baudelaire o Rilke; Wagner y Schubert; la alquimia, la arquitectura, Heidegger y Nietzsche; la mitolog�a griega, las flores o los bosques de la tradici�n rom�ntica alemana.A diferencia de muchos artistas de su generaci�n, Kiefer se neg� a eludir el pasado nazi. Su obra suele leerse como una respuesta pl�stica a la c�lebre afirmaci�n de Theodor W. Adorno de que "escribir poes�a despu�s de Auschwitz es un acto de barbarie". Si el poeta jud�o Paul Celan reinvent� el alem�n despu�s del Holocausto, Kiefer hace algo parecido con la pintura: rescata s�mbolos contaminados por la historia (la arquitectura nazi, Wagner o los mitos germ�nicos) para devolverles la complejidad que el totalitarismo redujo a propaganda."Des malers atelier" (2016-2025). El atelier del pintor en Barjac, frente a Johannis Nacht (2014), la Noche de San Juan.Reconocimiento y pol�micaEse gesto le ha valido tanto reconocimiento (y lo ha convertido en una referencia ineludible para artistas como William Kentridge, Christian Boltanski o Kader Attia) como controversia. Algunos historiadores han cuestionado la monumentalidad de sus obras, acus�ndolas de sublimar la ruina y el trauma. Otros han se�alado la paradoja de que unas piezas nacidas de una reflexi�n sobre la devastaci�n alcancen cifras millonarias. Kiefer nunca ha esquivado esa incomodidad. Forma parte de una obra que reh�ye cualquier lectura complaciente.Toda esa red de referencias converge en Dana�, la monumental obra de 13 metros que se exhibe por primera vez en Europa tras su presentaci�n en la galer�a Gagosian de Nueva York. Tema recurrente en la cultura occidental, Kiefer hace descender la lluvia de oro con la que Zeus fecunda a D�nae sobre el aeropuerto berlin�s de Tempelhof, proyectado para la capital del Tercer Reich. El mito cl�sico y la arquitectura nazi confluyen en una misma imagen donde la alquimia deja de ser met�fora para convertirse en historia."B�se Blumen" (2012-2016). Las flores del mal, como en Baudelaire.Alrededor de Dana�, las dem�s obras despliegan las constantes que atraviesan toda la trayectoria de Kiefer: la naturaleza como origen (Himmel-Erde, Dryad), la alquimia (Johannis Nacht), el peso de la historia (Walhalla), la poes�a de Baudelaire (B�se Blumen) o el desarraigo evocado por Rilke en Wer jetzt kein Haus hat, baut sich keines mehr....M�s que una sucesi�n de piezas, la exposici�n propone un recorrido por las constelaciones simb�licas que articulan uno de los imaginarios m�s ambiciosos del arte contempor�neo. �C�mo se pinta despu�s de Auschwitz? As�.
No te pierdas la exposici�n de Anselm Kiefer si vas a Valencia este verano
�C�mo se pinta despu�s de Auschwitz? �C�mo seguir creando cuando la historia ha demostrado hasta d�nde puede llegar la barbarie? Desde hace m�s de medio siglo, Anselm Kiefer...






