María Alonso I Bédar (Almería), (EFE).- Cuando el incendio rodeó Serena (Almería), Luis dejó de pensar en escapar, subió a varios puntos de esta aldea para observar el avance de las llamas, comprobó que el fuego lo rodeaba «por los cuatro costados» y decidió quedarse allí, solo junto a su perro Homer, esperando a que pasara.

La barriada, a unos dos kilómetros de Bédar, está rodeada de barrancos y montes con pinos y olivos. Allí no hay cobertura y este madrileño no pudo recibir ningún mensaje de alerta.

Se cruzó con un vecino que lo avisó del incendio, pero cuando llegó a su casa para coger el coche, las llamas que terminarían calcinando su vivienda ya lo rodeaban.

Sin ver ni oír a nadie

Luis había llegado a Serena hacía apenas dos meses. Compró una casa en mayo e iba a terminar la reforma el sábado 11 de julio, dos días después de declararse el incendio de Los Gallardos.