Una joven holandesa aterriza en Barcelona para trabajar en una agencia creativa. Descubre la ciudad, se enamora, encuentra su lugar en el mundo y termina construyendo una nueva vida bajo el sol mediterráneo.
La premisa podría pasar por una comedia romántica más dentro del catálogo de plataformas de streaming. Sin embargo, antes incluso de que el primer episodio haya visto la luz, esa historia ya ha desencadenado un intenso debate sobre turismo, vivienda, identidad y el futuro de Barcelona. No son pocos los vecinos que consideran que representa exactamente el modelo de ciudad contra el que llevan años movilizándose.
El primer foco mediático llegó a comienzos de julio, cuando El Periódico de Catalunya publicó un amplio reportaje desde el rodaje de la serie. La pieza describía La vida Barcelona como una posible heredera de la exitosa Emily in Paris.
La serie aspira a seducir al público joven a través de una Barcelona luminosa, cosmopolita y aspiracional. Entre las localizaciones figuran el Born, la Ciutadella, Montjuïc o el día de Sant Jordi, mientras que el reparto combina intérpretes neerlandeses con nombres conocidos en España como Greta Fernández, Martiño Rivas o Priscilla Delgado.
Los responsables de la producción defienden una mirada optimista sobre la ciudad. La directora Katina Medina Mora habla de una Barcelona “viva” y “encantadora”, pero las críticas en redes sociales no han tardado en aparecer.








