Cuando vamos a la verdulería, al supermercado o incluso al mercado central, vemos que la variedad de frutas en invierno es más o menos siempre la misma. Si buscamos comprar manzanas, encontraremos cuatro a lo sumo, con suerte cinco tipos, como la red delicious, la grannysmith, la gala o la fuji, incluso quizás en menor medida la pink lady, pero, por ejemplo, no encontraremos variedades europeas muy usadas en la gastronomía del Viejo Continente y estadounidense, como la bramley o las honeycrisp, por solo mencionar dos ejemplos. Lo mismo sucede con los cítricos. Si bien su estacionalidad coincide con el invierno austral, en el mercado local argentino encontraremos naranjas generalmente valencia y salustiana; mandarinas como la criolla, okitsu, nova y murcott; y limones como el eureka y en menor medida el lisbon; pero, sin embargo, no encontraremos variedad de naranjas pigmentadas como la sanguínea (bloodorange), limas de distintos tipos (persa, key lime, kaffir lime), variedades de pomelos rosados como el starruby, o blancos como el marshseedlees con amplia demanda en el mercado europeo. En Argentina la producción de pomoideas (manzana y pera principalmente, aunque también puede ser membrillo y níspero), se suele concentrar mayormente en la cuenca del Río Negro, el Alto Valle y en menor medida en Mendoza"