Actualizado Martes,

julio

22:18Jandilla y Tom�s Rufo pusieron broche esf�rico a San Ferm�n. Una magn�fica corrida —premio Feria del Toro—, un lote de oro y un torero que se alzaba como el triunfador de la feria. Un gran toro de vuelta al ruedo —Castigado, premio Carriquiri ex aqueo con La Palmosilla— y cuatro orejas del tir�n. Pero, sobre todo, la excelencia de los toros de Borja Domecq propici� la resurrecci�n de aquel Rufo que irrumpi� en el toreo prometiendo el para�so. Y eso sucedi� cuando al final de la tarde incluso le pidieron el rabo de otro superlativo jandilla llamado a podio... Roca Rey pas� con discreci�n en su segunda comparecencia para embolsarse un trofeo de manga ancha, al igual que Juan Ortega.La Feria del Toro viv�a a la espera del toro de la feria, y este salt� con el nombre de Castigado, n�mero 80, negro mulato, 575 kilos seg�n la tablilla, herrado con el fuego de Jandilla, con ese viejo punto aleonado de la casa, bajo de hechuras, colocada la cara y los cinco a�os cumplidos. La edad daba tambi�n un orden a su bravura, o quiz� fuera la clase la que ordenaba en el movimiento. Fue distinguido a su muerte con la vuelta al ruedo en el arrastre. Un premio tambi�n ciertamente amplio, sin quitarle un grano de categor�a al jandilla de la excelencia. Javier Labairu (UPN), el presidente, tan seriecito con su chistera y su frac, en el fondo era un tanto manirroto, y ya se hab�a marcado el nivel en los albores de la tarde con aquella oreja a Juan Ortega -pedida por un p�blico dispuesto a quemar las naves en el fin de fiesta— con un bajonazo pescuecero. A partir de ese punto, ancha es Castilla. Quiero decir que, con esa vara de medir, las dos orejas a Tom�s Rufo se entend�an. Convendr�a empezar a escribir las cr�nicas en Pamplona prescindiendo del marcador orejero. �Rufo c�mo estuvo realmente? Mejor que como estaba en mayo; la mejor versi�n de su nueva versi�n; y, al final de la tarde, la mejor versi�n de su vieja versi�n, ya digo. Inteligente, castig� levemente en el caballo a Castigado. Por si no lo hab�a visto —que s�—, Juan Ortega se enrosc� al toro en un quite por barrocas chicuelinas: el jandilla tom� los vuelos por abajo. Tom�s Rufo arranc� la faena con pases cambiados por la espalda de rodillas. Y construy� una faena ordenada, ligada, sobre la mano derecha, algo encorvado, hasta alcanzar la mejor ronda sobre esa mano en la �ltima tanda, m�s encajado y roto. Y, entre medias, dos rondas de naturales notables, con cierto desmayo. Puedo parecer contenido en el elogio, pero es que a m� Tom�s Rufo me gust� infinitamente m�s en el sexto toro. Que es la imagen del viejo Rufo que naci� al toreo como una esperanza nueva, toreando con los vuelos. Como ya hizo espl�ndidamente con el capote a la ver�nica a este sexto de Vegahermosa llamado Oyente. M�s serio —como la segunda mitad de la corrida de Jandilla— y tan extraordinario por su manera de embestir, de tomar los enga�os y de soltarse de ellos, que lo coloco por encima del otro. �Vaya lote! Tom�s Rufo tambi�n tore� m�s suelto y, desde el arranque en bandera hasta el cierre de hinojos, lo cuaj�. La faena de la feria culminada con un espadazo. Dos orejas del tir�n e incluso, en esta Pamplona desenfrenada, pidieron el rabo. Labairu se contuvu. La tarde ya era esf�rica para Jandilla y el viejo/nuevo Tom�s Rufo.La corrida de Borja Domecq se alzaba como la m�s completa de San Ferm�n. Tan bien hecha, seria y de trap�o creciente. Los tres cinque�os de la corrida se repartieron en los lotes —3.�, 4.� y 5.�—; dos de los tres toros del hierro de Vegahermosa —1.�, 2.� y 4.�— se enlotaron juntos y cayeron en el lote de Juan Ortega. �C�mo lo quieres ya, Juan? Anot� esto en los albores de la tarde, cuando Ortega toreaba bonito al primero, un toro f�cil, muy templado desde que sali�, presagiando unos mimbres mansitos, estupendos para el toreo. Coloc� la cara con extraordinario estilo cuando se centr� en el capote de Juan Ortega, volcado en unas ver�nicas de color antiguo, lentas, sin el eco debido. Fue premiosa la lidia con el toro resisti�ndose al caballo, pero luego se dio para gozo y disfrute, bondadoso son. Acert� m�s Juan Ortega al armar faena en la frontera de la segunda raya que al principiarla sentado en el estribo. M�s brillante cuanto m�s en paralelo a tablas y m�s sobre la izquierda, la mano cara del jandilla. Ortega dibujaba el toreo al natural, pero, de verdad, uno de cada tanda quedaba para guardarlo en la memoria. Ese era especial. La faena tuvo el soniquete del buen gusto sin arrebato, solo que la estocada pescuecera ensuci� todo. No caus� efecto y la pa�olada tom� forma sin dique. Fue el cuarto toro de Jandilla, de amplia cara, con su noble movilidad pero sin entrega. Un pasar est�ril para levantar el buen toreo. Cerr� Ortega por manoletinas de rodillas, agarr� otro espadazo delantero y amag� el p�blico... Salud� una ovaci�n.Otra oreja se embols� Roca Rey por una estocada a ley —a eso atribuyo el premio— a un segundo as� de bajo, bueno en su contado poder. Una faena ortodoxa sin m�s desde el heterodoxo golpe de efecto del pr�logo. No despeg� nunca la obra con el quinto, de mejores inicios que finales, afligi�ndose en el tramo �ltimo de los muletazos. No pas� nada con un Roca conformista con que nada pasara.