Actualizado a las 21:18h.
Los magistrados de la Audiencia Provincial de Badajoz que, por unanimidad, han condenado a nueve años de inhabilitación al hermano de Pedro Sánchez, como cooperador necesario de un delito de prevaricación, han descrito con claridad lo que sucedió en la Diputación provincial pacense: que una red de prevaricadores colocó a dedo a David Sánchez Pérez-Castejón para un puesto innecesario e injustificado, tras simular procesos de selección sin sentido porque la plaza estaba dada de antemano para 'el hermanísimo'. El expresidente de la Diputación, Miguel Ángel Gallardo, muñidor de la trama, duplica la condena impuesta a David Sánchez. También es condenado Luis María Carrero, exasesor de la Moncloa y amigo de David Sánchez, por beneficiarse de otro dedazo de Gallardo. Además, una amplia nómina de colaboradores de Gallardo es también condenada.
Básicamente, lo juzgado ha sido una trama socialista de prevaricación en masa que se apropió de la Diputación de Badajoz para dar empleo a David Sánchez y a un amigo procedente de la Moncloa. Menciona la sentencia también la irrelevancia de unos testigos sometidos a la jerarquía interna de la Diputación y luego promocionados. Las reacciones de ministros, del PSOE y de otros sectores políticos de la izquierda han sido tan desaforadas que se corresponden con el inmenso daño político sufrido por Pedro Sánchez. El sanchismo, como método corruptor del ejercicio del poder democrático, cosecha su tercer revés judicial. Primero fue la condena del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Luego llegaron los veinticuatro años de prisión a José Luis Ábalos. Finalmente, la ola de corrupción ha saltado el muro de seguridad en torno a la propia familia de Pedro Sánchez. En efecto, el cerco político se cierra en torno a Sánchez.













