El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 no solo será uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año. También ofrecerá una oportunidad única para investigar cómo reaccionan las aves y los murciélagos ante un cambio brusco en la luz del día.Con ese objetivo nació Ecoeclipse, un proyecto liderado por Irene Mendoza, investigadora en ecología de la Universidad de Sevilla, junto con Airam Rodríguez, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y el apoyo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).National Geographic reportó que los investigadores instalarán unas 300 grabadoras de sonido en distintos puntos de España para registrar la actividad de la fauna dos días antes, durante y dos días después del eclipse. Los audios permitirán comparar el comportamiento de los animales y quedarán a disposición de la comunidad científica.Publicidad“Los animales reaccionan de muchas formas. Hay diferentes comportamientos según se trate de especies diurnas o nocturnas. Las abejas, durante un eclipse, vuelven como locas al panal y se atascan por la gran cantidad que regresa al mismo tiempo. Más allá del aspecto anecdótico de ese día, existe una parte fundamental: entender cómo los animales reaccionan a cambios abruptos de luz”, explicó Mendoza durante un evento celebrado en el Planetario de Pamplona.Uno de los principales intereses del proyecto es conocer cómo cambian las vocalizaciones de las aves y la actividad de los murciélagos durante el oscurecimiento temporal del Sol. Los investigadores compararán las grabaciones del día del eclipse con las obtenidas en la misma franja horaria de los días anteriores y posteriores.Durante el Gran Eclipse de 2024 en Estados Unidos ya se observó un comportamiento llamativo. Según Mendoza, justo después de que regresara la luz solar, varias aves comenzaron a cantar nuevamente, como si estuvieran ante un segundo amanecer.PublicidadPublicidadLos murciélagos representan otra de las grandes incógnitas del estudio. La investigadora considera que el eclipse podría alterar especialmente su actividad, ya que el oscurecimiento coincide con una hora cercana al atardecer.Además, el proyecto busca comprender mejor los efectos de la contaminación lumínica. Mientras las luces artificiales iluminan la noche de forma repentina, un eclipse provoca el efecto contrario al oscurecer el día durante unos minutos. Analizar esa respuesta podría aportar nuevas pistas sobre cómo la luz influye en el comportamiento de la fauna. (I)