“Presidente, por favor no me mande al infierno, salve mi vida”. Ese es el ruego de un preso turco, alojado desde 2020 en el penal de máxima seguridad de Ezeiza. Se llama Serkan Kurtulus y sostiene que, si Argentina concreta su extradición, el gobierno de su país, a cargo de Recep Tayyip Erdoğan, lo torturará y lo matará.

Sus numerosos pedidos de refugio en la Argentina han fracasado. La Justicia autorizó su extradición, pero su último recurso es que el presidente Javier Milei no dé el visto bueno final y rechace o demore la extradición. El mandatario no tiene plazo para tomar esa decisión.

El trámite de extradición en la Argentina ya se extendió durante varios años. La defensa siempre sostuvo que el pedido formulado por Turquía respondía a una persecución política y advirtió que, si Kurtulus era enviado a ese país, correría riesgo de ser torturado o asesinado. Sin embargo, los tribunales argentinos concluyeron que correspondía conceder la extradición.

El gobierno [de Erdoğan] va a matarme porque mandaban armas de guerra a grupos terroristas. Y yo fui testigo y quiero declarar

Serkan Kurtulus