La puerta de su calabozo permanece cerrada casi todo el día. Las comunicaciones son mínimas, las escasas visitas están sometidas a estrictos controles y el contacto con otros internos prácticamente no existe. Así transcurren los días de Guillermo Rafael Boscán Bracho, el venezolano señalado por la Justicia como el presunto jefe de una célula del Tren de Aragua en la Argentina, detenido desde el 3 de octubre de 2023 bajo el régimen de alto perfil del Servicio Penitenciario Federal. Alias “Yiyi”, el presunto criminal que supo instalarse en un country de Corrientes con una identidad falsa hoy permanece alojado en el módulo de máxima seguridad de la cárcel de Marcos Paz. La Corte Suprema de Justicia de la Nación ya confirmó su extradición a Venezuela, donde está acusado por delitos como homicidio, extorsión, terrorismo, tráfico de armas y asociación ilícita. Sin embargo, antes deberá afrontar en el país el juicio oral en el que está procesado por presuntamente liderar una organización criminal dedicada al lavado de activos y al financiamiento del terrorismo con supuestos vínculos con el Tren de Aragua. Pero más allá del expediente, el día a día de Boscán Bracho está atravesado por un régimen de detención excepcional. Gabriel Roldán, defensor junto a Elizabeth Cutaia, sostiene que el aislamiento permanente terminó convirtiéndose en una pena adicional para alguien que todavía no fue condenado en la Argentina.
Encierro extremo: así vive el presunto jefe de una célula del Tren de Aragua
Hace casi tres años que Guillermo Rafael Boscán Bracho permanece detenido en nuestro país bajo el régimen de presos de alto riesgo del Servicio Penitenciario Federal. Mientras espera ser juzgado antes de su extradición a Venezuela, transita un encierro marcado por el aislamiento, las restricciones para ver a su familia y un sistema que, según su defensa, ya comenzó a dejar secuelas psicológicas.






