FOTODELDÍA AME3463. CARACAS (VENEZUELA), 20/05/2026.- Personas se manifiestan de manera silenciosa para exigir justicia y la libertad de los presos políticos este miércoles, en Caracas (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez

Después de matenerlo dos años en la cárcel, al preso político José Breijo, de 73 años, le dieron el beneficio de casa por cárcel. Pero ya en la calle, se enteró de otra noticia: un efectivo de la policía le había invadido su apartamento. Así, este ciudadano uruguayo-venezolano no tenía ni libertad ni hogar.El drama de Breijo, expuesto en redes por otro antiguo preso político, el periodista Carlos Julio Rojas, generó tanta indignación que funcionarios de la Presidencia de la República actuaron en la madrugada de este miércoles 27 de mayo para devolverle el inmueble a su propietario, que en ese momento dormía sobre un colchón en la áreas comunes del edificio.PUBLICIDAD“Ahora exigimos la devolución de todas las pertenencias de este preso político, las cuales fueron sustraídas de la vivienda y una investigación por parte del Ministerio Público contra este policía corrupto”, declaró Rojas.El caso de Breijo confirma una práctica que ha sido denunciada y documentada por organizaciones defensoras de Derechos Humanos, donde una persona no solo es privada de libertad por razones políticas sino que también es víctima del despojo de sus bienes sin que medie ninguna orden judicial.PUBLICIDAD“Cuando a mí me capturaron en agosto de 2024, este vehículo estaba en plenas condiciones. Hoy me lo entregan en una grúa, totalmente desvalijado”, señaló el 19 de mayo a través de sus redes el exdiputado opositor Williams Dávila, quien pasó alrededor de año y medio privado de libertad.Dávila indicó que este tipo de acciones “están dentro del contexto de las violaciones a los Derechos Humanos”, y acudió al Palacio de Justicia para exigir una indemnización, recordando que otros presos políticos también han sufrido el robo de sus pertenencias “y la destrucción de sus casas en medio de allanamientos”.PUBLICIDADFotografía de archivo del exdiputado opositor venezolano Williams Dávila. EFE/Federico Anfitti