Las notas forman una melod�a et�rea. Se cuelan sin descanso -y sin permiso- por las salas de la Alh�ndiga de Bilbao en un comp�s dif�cil de discernir, s�, pero tambi�n imposible de olvidar. Do, fa, sol, re. Y vuelta a empezar. Los acordes cambian una vez, y otra en la siguiente composici�n. �Qu� es ese sonido? Responde Glenda Le�n (La Habana, 1976), creadora de todas las obras presentes en el espacio. M�stica, pero clara. �Son 214 nombres de dioses de todas las culturas traducidos al braille, y de ah�, a la partitura�. Promete entrar en detalles, pero todav�a no es el momento de detenerse en esta pieza muse�stica. Como en todas las historias, hay que empezar por el principio.Creadora hispanoamericana a caballo entre Madrid y La Habana, Glenda Le�n es una de las figuras m�s influyentes y con mayor proyecci�n internacional del panorama art�stico contempor�neo. Ahora culmina un trabajo de d�cadas en su m�s reciente exposici�n, Un �rbol cae en el bosque, presentada en el antiguo almac�n de vino de la capital vizca�na que hoy alberga Azkuna Zentroa. La entrada a la Alh�ndiga no deja lugar a dudas. Ya desde el Atrio de las Culturas encuentra el visitante los primeros trabajos de la artista entre columnas, aunque a�n habr� que bajar unos cuantos pisos para adentrarse de lleno en su mundo. As� define ella esta exposici�n, con sus capas y secciones, entre reivindicaciones pol�ticas y otras m�s espirituales. �Yo lo veo como un viaje, en el sentido de que vas ascendiendo�, resume. Lo dice en el sentido m�s literal, el referido a la pura y simple ascensi�n del cuerpo por las escaleras, pero tambi�n alude al alma. Y todo ese conjunto de ideas nace de una sola pregunta, tan simple como fundamental: si un �rbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo, �hace alg�n sonido?He aqu� de uno de los dilemas m�s discutidos, tanto en la f�sica como en la filosof�a. La respuesta es, aparentemente, obvia. Todo lo que se mueve genera una vibraci�n que se puede interpretar como sonido. Sin embargo, Glenda Le�n no lo tiene tan claro. �Es verdad que la f�sica cu�ntica est� trabajando mucho para resolver el comportamiento de un �tomo cuando no se observa, porque cambia a partir de nuestra energ�a�, explica. El sonido, por tanto, s� se produce, pero eso no quiere decir que exista para el ser humano. Este postulado es el punto de partida de toda la muestra, que se podr� disfrutar hasta el pr�ximo 27 de septiembre.Mientras el visitante da vueltas a ese primer dilema van surgiendo nuevas y complejas cuestiones. �Me gusta que las exposiciones tengan un recorrido, un di�logo. Por eso empezamos con los asuntos terrenales�, asegura Le�n. En su caso, el orden de los factores s� importa. La artista se mueve inquieta entre las piezas y reflexiona en voz alta sobre sus obras. Campo de Juego, Juegos carnales, Viajar ligero... Cuenta una an�cdota sobre esta �ltima: ��Sab�as que me inspir� en algo que me pas� a m�? S�, s�, vi una bolsita de t� aparecer por la cinta de las maletas mientras esperaba la m�a�, aclara, divertida. Para saber m�s��Y no has visto alguna vez un grupo de turistas con sus palos para el tel�fono haci�ndose fotos sin parar? Es agresivo y extra�o�, habla ahora de Selfie, una obra que traza su silueta a trav�s de esta herramienta a la que critica. De Sue�o de verano a Patria -una r�plica de una m�quina de escribir con cuchillas en lugar de letras en alusi�n a los discursos de odio-, y de esta �ltima hacia Palabras Secretas. �Es un libro inserto en la pared que hice en 2003�, comienza. Y a�ade: �Viene de una �poca en la que me sent�a muy atrapada en Cuba, sin libertad, con censura�. La lectura sigue siendo rabiosamente actual. �Mis obras son universales, para que quien sienta una falta de libertad de expresi�n pueda identificarse con ellas en cualquier �poca y lugar�, sentencia.Deporte, turismo, placer y pol�tica convergen en esta primera sala. Es la zona de lo humano, de lo corrupto tambi�n, la que se utiliza como arma pol�tica contra el extremismo. �Habla sobre la polarizaci�n en la que vivimos inmersos, de lo absurda que es, porque solo cuando los extremos se unan la humanidad sobrevivir�, vaticina Glenda Le�n. Y frente al pesimismo, acentuado por la creciente tensi�n pol�tica, habla desde la alegr�a, desde la esperanza. �Estamos viviendo un momento tan destructivo que el artista tiene el deber social de procurar un cierto alivio a los problemas que estamos viviendo. Es lo que yo hago�, afirma rotunda.Unos pocos pasos separan lo humano de la naturaleza, en la siguiente sala. �Seguimos en la Tierra, pero estamos a punto de despegar�, explica la artista. El hombre queda relegado a un segundo plano mientras la flora y la fauna dirigen al espectador a trav�s de todos sus patrones. Es el espacio central de la instalaci�n, organizado con la colaboraci�n de Volotea, y en �l convergen im�genes, sonido y danza con el arte visual, todo imbuido de una est�tica minimalista. �Para m�, la m�sica es el lugar o el estado en el que el alma se eleva m�s f�cilmente a trav�s de la vibraci�n�. Cuerdas de guitarra que emulan monta�as, aves en vuelo y un gran piano que toca, uno a uno, los nombres de los dioses. �Seres humanos, naturaleza, todos somos uno�, recalca la artista. Se refiere a Mundo interpretado para piano, una obra que guarda un significado �nico. La pieza, explica, aborda la idea de que las religiones han conseguido dar forma f�sica a la espiritualidad, han conseguido materializar lo inmaterializable. Ella, que se define como creyente, apuesta por disolver las diferentes culturas religiosas para volver a la base de todo. �El ser humano le ha puesto nombre desde un pa�s, desde otro; desde una creencia, desde otra. Y obviamente, detr�s de eso hay un elemento pol�tico�, advierte. ��Cu�ntas guerras se han librado en nombre de la fe? �Cu�ntos libros se han quemado, cu�ntos amores se han frustrado por seguir a un dios o a otro?�."Mi obra es universal, para que quien sienta una falta de libertad pueda identificarse con ella en cualquier �poca y lugar del mundo"La instalaci�n deja espacio a una �ltima sala, la menos luminosa. Porque en este caso la oscuridad forma parte del mensaje, y despu�s de pasar por el cielo -en forma de piano-, inevitablemente se llega al cosmos. Un largo pasillo se extiende ante los ojos de la artista, flanqueado por paredes cubiertas de obras. Cuerpos celestes, se puede leer al principio de la estancia. Su autora especifica sin titubear: �Es un s�mbolo de empoderamiento�. Bajo su mirada, las piezas hechas de polvo de mariposa tambi�n son una analog�a de la fortaleza de lo fr�gil. �He pasado por muchos momentos de machismo muy duros, pero estos obst�culos no me han impedido seguir evolucionando�, explica. Ahora aquellos malos tragos forman parte de las vivencias que han inspirado Un �rbol cae en el bosque.M�s pasos, m�s obras, m�s historias. �Esta se llama Noche de fantas�a porque forma estrellas a partir de pendientes, y en Cuba a las joyas falsas se les llama de fantas�a. Suele sumarse a Habitat�, afirma Le�n. Ante sus ojos se alza una cama. No una tradicional, claro. Una con s�banas cubiertas de c�sped. �Es el lugar al que volvemos todos los d�as. Yo la uso para recordar que, en el fondo, todos pertenecemos a la Tierra�, argumenta. Su recorrido concluye de la misma forma en que empieza, en los espacios terrenales. De nuevo, despu�s de embarcarnos en un viaje por el universo, regresamos a Viajar ligero, Campos de Juego, Juegos carnales. �Es este el final de su relato? Quiz� s�, quiz� no. A�n queda un rinc�n por visitar, ese eje de la espiritualidad que se hab�a anunciado pero ahora se detalla con precisi�n.�Este es Conversio�. Alrededor de la sala cuelgan prendas religiosas que acompa�an una creencia com�n. �Aqu� termina todo. Aterrizas, porque la danza es algo que te eleva pero que tambi�n te mantiene en la Tierra�, dice la artista. Y el visitante no entiende nada hasta que cinco performers toman las prendas e inician un baile acompa�ados de ritmos electr�nicos. Todo encaja cuando los mismos bailarines comienzan a desnudarse. �Es la disoluci�n y la desmaterializaci�n de la religi�n�, subraya Le�n, que utiliza su formaci�n en ballet para coreografiar una �ltima emoci�n en el espectador."El arte tiene que ser �til. Si una sola persona toma consciencia de la importancia del reciclaje, yo ya estar�a cambiando el mundo"Si un �rbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo �hace ruido? Glenda Le�n sigue teniendo sus dudas. �Para m�, las vibraciones son muy importantes y creo mucho en ellas�, recapitula. Quiz� el espectador haya resuelto el dilema, o quiz� haya conectado con el entorno natural y los tesoros que guarda. �La desconexi�n con la naturaleza es lo que nos est� llevando a toda esta histeria�, dice. Para la artista hispanoamericana la clave de la exposici�n no es tanto el mensaje, sino el canal que se utiliza: �El arte tiene que ser �til. Si 100 personas ven esto y una empieza a ser m�s consciente de la importancia del reciclaje, yo ya estar�a cambiando el mundo de alguna manera�, reflexiona.La salida est� cruzando el umbral, y las luces nuevamente encendidas indican que la visita ha llegado a su fin. El desconcierto y la sorpresa ti�en el rostro de los invitados durante esta �ltima performance, mientras una orgullosa Glenda Le�n se dispone a reiniciar su visita guiada con el siguiente grupo. Aplausos, saludos. Quedan solo unos pocos segundos de espect�culo. La m�sica electr�nica se pierde en la �ltima nota y solo queda el silencio. La melod�a del piano vuelve a resonar por las estancias de la Alh�ndiga de Bilbao y queda claro que la exposici�n es solo el billete de ida a un destino a�n sin conocer. Un �rbol cae en el bosque habla sobre pol�tica, naturaleza, conexi�n, machismo, religi�n; pero sobre todo, sobre emoci�n, fortaleza y esperanza.
Glenda Le�n convierte la Alh�ndiga de Bilbao en un viaje por el arte: "La desconexi�n con la naturaleza es lo que nos est� llevando a toda esta histeria"
Las notas forman una melod�a et�rea. Se cuelan sin descanso -y sin permiso- por las salas de la Alh�ndiga de Bilbao en un comp�s dif�cil de discernir, s�, pero tambi�n...









