14/07/2026 a las 11:56h.
España tiene un problema silencioso bajo sus viviendas: faltan fontaneros. Mientras el parque residencial envejece, aumentan las reformas, crecen las incidencias por daños de agua y la transición energética exige nuevas instalaciones más eficientes, el sector no consigue atraer suficientes profesionales jóvenes.
Los datos dibujan una realidad preocupante. La edad media de los fontaneros e instaladores de tuberías en España ya alcanza los 44,8 años. Más de la mitad supera los 45 y solo entre el 9% y el 12% tiene menos de 30. En el conjunto del sector de instalaciones —agua, climatización y gas— cerca del 60% de los profesionales tiene entre 40 y 60 años, mientras que las nuevas incorporaciones no cubren la demanda.
La consecuencia es directa: falta mano de obra y sobra trabajo. Distintas estimaciones del sector cifran en unos 25.000 los fontaneros necesarios para responder a la demanda nacional, mientras que muchas empresas reconocen dificultades para encontrar personal cualificado. En un contexto marcado por la incertidumbre laboral, la fontanería se consolida como un oficio esencial, estable y con alta empleabilidad.
«El problema no es que no haya trabajo. Es justo lo contrario: hay más demanda que profesionales preparados para asumirla», señalan Daviz Mendoza, experto en fontanería de Tecnio Formación, centro especializado en formación técnica y oficios. «La fontanería sigue viéndose como un oficio tradicional, pero hoy es una profesión técnica, vinculada a retos tan actuales como la eficiencia energética, la rehabilitación de viviendas, la aerotermia o la gestión responsable del agua».









