Con el crecimiento de la esperanza de vida el concepto de “nueva longevidad” se hizo cada vez más popular. Ante esta nueva realidad donde no hay precedentes de dónde aprender, la pregunta es “¿qué hacer con los años ganados?”.Esa incógnita y sus posibles respuestas abordan la psicóloga Milagros Abud (43) y la psicopedagoga Alicia Rozenblum (73) en La Nueva Longevidad (Vergara). Ambas son expertas en acompañar procesos de reinvención laboral y personal y, a través de una mirada intergeneracional, apuestan a la longevidad positiva.- ¿Qué es la nueva longevidad?Alicia Rozenblum: La nueva longevidad es la pirámide poblacional invertida, un fenómeno inédito en la humanidad que no es una tendencia, sino que vino para quedarse. Todos vemos que hay menos nacimientos, que se cierran jardines maternales, que se cierran salas de neonatología y que hay mucha más gente grande.Andrew Scott, que es un referente internacional en estos temas y escribió el libro La vida de 100 años, dice que esto se puede ver como un premio o como un castigo. Depende de vos cómo vas a manejar eso.¿Cómo diseñamos esa vida? ¿Cómo nos tenemos que preparar? Hay tres tips que para mí son fundamentales. Uno tiene que ver con el cuidado de la salud física y emocional, otro tiene que ver con la planificación económica y financiera y otro es el cuidado de los vínculos conmigo y con los demás.La intergeneracionalidad es el quid de la cuestión, porque si vos sólo te juntás con gente de tu edad, el tema de la vejez es la soledad no deseada, la depresión, porque se mueren los de alrededor, las balas pasan cerca, estamos haciendo ole todo el tiempo. Tenés que buscar una actividad que nuclee: voy a estudiar inglés, a hacer una actividad física, voy a cerámica, voy y me encuentro con gente de todas las edades.Milagros Abud: La nueva longevidad es este aumento en la expectativa de vida entre 20 y 30 años y esto de que no sólo estamos viviendo más, sino que estamos llegando mejor a la vejez.Estamos viviendo más, pero estamos viviendo de una manera distinta, con mucha vitalidad, con mucha energía, con mucho para poner al servicio de lo que queramos (siempre y cuando todo esto esté acompañado de un contexto que favorezca esa extensión de la vida). El libro apunta a preguntarnos cómo vamos a querer vivir este bonus track que nos regala la nueva longevidad.A.R.: Ahí se abre una nueva reinvención vocacional que es ofrecer alternativas. A mí me gusta trabajar, pero hay gente que no. Hay un montón de alternativas para ver qué hacer, qué no hacer, cómo ocupar tu tiempo ahora que disponemos de él y que es lo más valioso que tenemos.“Sos viejo para la empresa y sos joven para la vida. ¡Es una incoherencia total!”Rozenblum y Abud destacan que la nueva longevidad puede experimentarse como un regalo o como una maldición. Lo físico, lo psíquico, lo social y lo económico son algunos de los factores que determinarán cómo afrontar este ciclo. Sin embargo, una contradicción se hace presente: “Sos viejo para la empresa y sos joven para la vida. ¡Es una incoherencia total!”.- Este fenómeno puede ser visto como un regalo o una maldición, según cómo estemos física, psíquica, social y económicamente, afirman en el libro. ¿Qué pasa cuando los tres primeros indicadores acompañan pero el factor económico no lo hace?, ¿cómo se vive esta nueva longevidad?M.A.: Ahí lo que es importante también es reforzar las otras patas. El cuidado de los vínculos, generar redes. También es decir qué pata puedo reforzar de lo que tengo a mano y que de ahí también se puedan fogonear otras cosas. Por eso es tan importante poner en agenda este tema, para generar conciencia y que empiecen a hacerse propuestas sociales en torno a esto.A.R.: Desde lo laboral y la empleabilidad, hace más de 20 años que venimos trabajando con estos temas. Vos imaginate que nosotros trabajamos con la reinvención +45 y estamos hablando de una vida de 100 años. Entonces, las empresas no te toman +40, +45... Sos viejo para la empresa y sos joven para la vida. ¡Es una incoherencia total!M.A.: Es como un engaño o un un tacle a mi yo del futuro. De repente, al momento de tomar a alguien empiezan a asociar un montón de cualidades a la juventud, que también pueden estar en alguien de 45, 60 o, inclusive, 70. También es empezar a cambiar la cabeza en ese sentido: cuando pensamos en un perfil, no hacerlo en base a un target etario, sino en función de las competencias que son ajenas a la edad.A.R.: La edad es un dato. Sí, suma, pero no es lo que define.- Respecto al edadismo, ¿cómo formar desde la infancia para evitar este tipo de discriminación en la adultez?M.A.: En realidad es generar conciencia de que la edad es un dato, empezar a deconstruir la asociación que tenemos de la edad con características que se generalizan y que estigmatizan. Hay culturas en donde ser viejo es un honor, una cultura del respeto a la vejez.En Occidente esto no pasa esto no pasa, por eso el edadismo. Se le tiene tanto miedo al paso del tiempo... Y tiene que ver con eso, con cambiar nuestro paradigma, con empezar a ser respetuosos, con no dejar pasar y desnaturalizar los chistes, los comentarios que son peyorativos en torno al paso del tiempo.A.R.: Estamos en camino de romper con estos sesgos que son inevitables. El edadismo es la tercera forma de discriminación a nivel mundial -dicho por la Organización Mundial de la Salud-, pero es la que menos se conoce. Y, en realidad, es una agresión a mi futuro, porque si hoy no me pasa o no me pasó, seguro me va a pasar. Hoy no tenemos una mejor oferta que llegar a viejo.M.A.: Identificar el edadismo tiene que ver con poder mirar al otro desde la persona que es y lo que puede aportar, y erradicar esa mirada de verlo solamente a través de su fecha de nacimiento.- Ustedes hablan de la intergeneracionalidad como un concepto fundamental. ¿Qué espacios existen para eso y cómo podemos fomentarlos?M.A.: Millones. Todos los espacios pueden ser intergeneracionales si nos animamos a pasar esas barreras y esos prejuicios. Creo que de la mano del arte hay un montón de posibilidades en estos espacios recreativos, incluso en los espacios laborales, en lugares de estudio, las universidades, los grupos de lectura.“Además de las arrugas, la vida te trae otras cosas”No es cuestión de romantizar la adultez mayor, aclaran Abud y Rozenblum. Sin embargo, más allá de los mandatos y los estereotipos, la nueva longevidad propone también aceptación y disfrute.- ¿Qué factores ayudan a elevar la autoestima de adultos mayores?M.A.: Hay que derribar estas creencias que nos anulan y que nos condicionan. Y también abrazar la aceptación, porque tenemos una mirada muy sesgada, muy acotada.Nosotras no queremos romantizar el paso del tiempo, no queremos decir que es bárbaro: no, trae un montón de complicaciones; pero también es abrazar mis nuevas versiones. Eso tiene que ver con un aprendizaje en relación a la autoobservación, a cómo me miro y en función de qué. Y eso trasciende cualquier edad, porque a veces nos enseñan a mirarnos a partir de cosas externas.Si no empezamos a ejercitar esa mirada, claramente, cuando me llega la arruguita me quiero operar; cuando veo que empieza a morir gente de mi edad por el paso del tiempo me empiezo a asustar y a querer negarlo (cuando en realidad la muerte nos puede visitar en cualquier momento de la vida).A.R.: La autoestima también es algo que se va como construyendo y que va cambiando. Hay estudios de Harvard que dicen que el mayor índice de bienestar y felicidad se da a partir de los 60 años.Además de las arrugas, la vida te trae otras cosas. Y ahí, a nivel individual, también está el contexto, la vida que tenés y lo que podés hacer. Yo fui cambiando y fui evolucionando. La aceptación para mí no es resignación, sino otra cosa.Cuando vos estás parado en la edad que yo tengo y mirás para atrás, ves todo lo que hiciste; y mirás para adelante y lo que te queda, obviamente, es más corto. Entonces, ¿cómo querés disfrutar eso? ¿Qué GPS vas a usar? Y eso depende mucho de con quién te rodeás, quién te acompaña, cuáles son tus redes, tus contactos. El capital social es fundamental.Y el autoconocimiento: ¿quién soy hoy? No soy la misma persona de hace 50 años: ¿Quién quiero ser hoy? ¿Qué quiero hacer?. Por ahí quiero quedarme tirada en la cama: listo, es mi decisión, evalúe las oportunidades, evalúe las posibilidades.M.A.: No hay una receta para la autoestima. Cada uno hace lo que puede con lo que le tocó. Entonces, mirarse con amorosidad, con pasión, abrazar la historia, entender que uno ha hecho lo que pudo. Y también ver lo que podría hacer, pero sin estar atados a exigencias.A.R.: Una de las ventajas que tiene seguir envejeciendo y creciendo es tomar más decisiones por el deseo. Son otros los planteos, es más existencial, es más profundo, es más del ser, más del propósito y del legado.“Una vida bien vivida implica muchas reinvenciones”El paso del tiempo, sostienen las autoras, deriva en que una serie de reinvenciones que incluyen al cuerpo. ¿Qué pasa entonces en una cultura donde muchas veces prevalece el oxímoron de la eterna juventud?- ¿Hay un duelo por la por la juventud perdida?A.R.: Sí, como todo. Hay un duelo por todo lo que se cae, por las arrugas, lo que se pierde, lo que ya no va a volver. La vida es pérdida, hay un montón de duelos y tenemos que transitarlos. El duelo no es sólo cuando se muere alguien.M.A.: Una vida bien vivida implica muchas reinvenciones, y cada reinvención es como una muerte de algo pasado. Le tenemos miedo a la palabra muerte, pero si nosotros no conectamos con la temporalidad y con el fin de los ciclos, quedamos arrastrando cosas que no tienen actualidad, y perder la actualidad es una es un peligro muy grande.La única posibilidad que tenemos es la de seguir creciendo. La dirección es ascendente. Querer retener el tiempo es quedarnos anclados a alguien que ya no somos.