Lejos de los beneficios impositivos que hoy concentran los sectores más dinámicos de la economía argentina —la energía, la minería y el agro, amparados bajo el régimen RIGI—, la industria farmacéutica nacional consolidó una tracción económica silenciosa que se mueve con una lógica propia. Mientras otros rubros manufactureros atraviesan una crisis terminal debido al ancla de la recesión en el consumo interno, el ecosistema de laboratorios locales logró sostener su actividad, a pesar de la presión de las multinacionales que buscan, con la carta del acuerdo comercial de Argentina con los Estados Unidos de por medio, alterar las prioridades del mercado doméstico.
Un informe al que accedió PERFIL, elaborado por la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA), detalló una estructura que mantiene una dinámica propia respecto al resto del aparato productivo nacional. A diferencia de la desinversión registrada en otros segmentos, la industria farmacéutica incrementó el empleo desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, alcanzando los 43.693 puestos de trabajo registrados en el tercer trimestre de 2025, lo que representó un incremento del 1,7% respecto al cierre de 2023.







