Paula Solanas AlfaroLeeds 14/07/2026 02:00 Actualizado a 14/07/2026 13:15 En la antigua Roma, los habitantes de la capital del imperio arrojaban al monte Testaccio las ánforas que habían servido para transportar aceite y vino. Aquel depósito fue uno de los primeros grandes espacios destinados a los residuos, pero, 2.000 años después, la mayoría de los vertederos no son simples montañas de basura, sino instalaciones muy reguladas donde terminan los deshechos que no pueden reciclarse. Aun así, este modelo tiene fecha de caducidad en la Unión Europea. Para el 2035, los estados miembros deberán reducir al 10% el volumen de residuos municipales que acaba en estos espacios. El resto tendrá que destinarse al reciclaje, el compostaje o la valorización energética, un proceso que los convierte en electricidad, vapor o calor.En el skyline de la ciudad de Leeds, al norte de Inglaterra, destaca un edificio con una chimenea estrecha de 75 metros de altura. En su interior se procesan cada año 214.000 toneladas de residuos, suficientes para generar la electricidad que consumen 22.000 hogares de la localidad británica. Es una de las diez plantas de valorización energética que el grupo francés Veolia gestiona en el Reino Unido –en todo el mundo opera un total de 67, dos de ellos en España–, una de las más avanzadas a nivel tecnológico de la multinacional en el continente. Mientras este sistema se extiende por Europa como herramienta para destruir residuos de un modo más sostenible y circular, España cuenta ahora con tan solo 11 de estas instalaciones. De hecho, en el Estado español, con datos del 2023 de la Confederación de Plantas Europeas de Valorización Energética (Cewep), un 47% de los residuos municipales aún terminaban en el vertedero en el final de su vida, lejos del 10% del objetivo europeo. Los que se procesan con la valoración energética representan el 10%.La Comisión Europea exigirá que en el 2035 tan solo el 10% de los residuos municipales termine en vertederosEs por esto por lo que Veolia quiere que el Ejecutivo español acelere la expansión de estas plantas en los próximos años, al tiempo que Bruselas empiece a amenazar con sanciones por esquivar sus directivas, como ya ha sucedido en otros flancos de la regulación verde. Según la corporación de infraestructuras y servicios medioambientales, España necesitaría al menos 15 instalaciones más para alcanzar los límites que exigirá la Comisión en lo que respecta al tratamiento de residuos. Además, varios de los centros existentes tienen más de 30 años de antigüedad, y necesitarían inversiones para renovarse.En España, hasta la fecha Veolia gestiona dos plantas de valorización energética a través de uniones temporales de empresas (UTE), en Mataró (Barcelona) y Las Lomas (Madrid). Esta última es la más grande del país –puede tratar 360.000 toneladas de residuos al año– y su concesión para los próximos 15 años está a punto de renovarse con un presupuesto de 614 millones de euros. Veolia se presentará en el concurso en una alianza con Valoriza y competirá por la adjudicación con grandes grupos del sector de la basura como FCC y Urbaser.A día de hoy existen 11 plantas de valorización energética en España, lejos de otros países europeos¿Qué pasa después con los residuos que llegan a estas plantas? Tras separar los materiales que aún pueden reciclarse y los metales que aparecen entre la amalgama de desechos para fundirlos, en la planta de Leeds, una garra gigante con capacidad para sostener seis toneladas transporta el monto restante hasta una incineradora a 850 grados de temperatura que los convierte en cenizas. Estas tendrán una segunda vida como producto industrial para asfaltar carreteras. Fuentes de Veolia aseguran que el humo que sale de la chimenea tras la quema de los residuos es mayoritariamente vapor de agua, ya que, antes de liberarse los gases, estos pasan por un filtrado que reduce las emisiones contaminantes. Desde la compañía sacan pecho de la aceptación social de la planta de Leeds, tras superar cierta oposición al inicio de su desarrollo.En sus resultados del 2025, Veolia facturó unos 200 millones de euros en España a través del negocio de los residuos, una cifra aún lejana respecto de los 2.000 millones que genera con el agua.Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro 'El club de los unicornios' (Península, 2023).