Bajo el argumento de un resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda, incluido en este hemisferio, Estados Unidos será anfitrión, el jueves 16 de julio, de una reunión cumbre antiterrorista a la que han sido convocados 60 ministros de relaciones exteriores de Europa, Asia y las Américas para tratar de perfilar una nueva estrategia global.La cita, convocada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sin que se divulgara una lista oficial de invitados, busca subsanar lo que la administración Trump califica como las “deficiencias” en las estrategias antiterroristas de gobiernos previos, en especial contra grupos violentos de izquierda radicales, anarquistas y las redes descentralizadas ligadas al movimiento Antifa.“Es algo increíblemente grave, y lo es aún más debido al hecho de que esto ha representado una brecha en nuestra estrategia antiterrorista durante muchas décadas.
Con el presidente Trump, eso se acabó”, declaró este lunes el portavoz del Departamento de Estado Tommy Pigott.
Gobiernos muestran incomodidad a invitación de Marco RubioPero funcionarios de algunos gobiernos extranjeros, que hablaron bajo condición del anonimato para evitar que se interpretara que criticaban al gobierno estadunidense, expresaron al diario The Washington Post, su “descontento” con la invitación de Rubio, citando lo que consideran “objetivos vagos” y un aviso con muy poca anticipación.La invitación fue enviada la semana pasada y establecía como plazo para responder este viernes previo.










