Los avances en la gestión y planificación del transporte suelen surgir de abordar los retos desde una visión sistémica, pensando en redes y en multimodalidad. Todos los esfuerzos y planes actuales de movilidad tienen como uno de sus objetivos principales la sostenibilidad, siendo el transporte público su columna vertebral. La instauración de un peaje, basado en la Directiva de la Euroviñeta, puede suponer un impulso para mejorar la oferta del transporte público y garantizarle recursos a largo plazo. Y es que el talón de Aquiles de este modo sostenible es su financiación, dependiente de las aportaciones públicas y muy vulnerable a la coyuntura presupuestaria. Algunas cifras: sólo los servicios de transporte público gestionados por la Autoridad Metropolitana del Transporte supusieron en el 2024 un coste anual de casi 2.500 millones de euros, un 44% más que hace 7 años, mientras que los ingresos procedentes de los usuarios han pasado de representar del 43% del coste total en 2017 al 24% en el 2024.La autopista AP-7, libre de peajes y colapsada ACNLo que indican los datos insistentemente, ya sea en experiencias pasadas o en las recientes bonificaciones de los títulos de transporte a raíz del incremento de la inflación, es que la demanda del transporte público es muy sensible (elástica, en términos economicistas) a la oferta del servicio, pero muy poco variable (inelástica) a los cambios de su precio. En la práctica esto supone que el dinero empleado para las bonificaciones o gratuidad tendrían un efecto más eficaz a largo plazo si se emplease en la mejora de la oferta (frecuencias, conexiones,…), sin menoscabo de aplicar una política de ayudas dirigidas a las personas más vulnerables económicamente, e incluso la gratuidad del transporte.La Euroviñeta facilitaría un cambio del modelo de movilidadAnte esta tesitura, la Directiva Euroviñeta puede ser parte de la solución. Uno de los principales escollos es la mala aceptación al peaje. Esta directiva no es un instrumento para financiar una carretera específica, sino de algo más sistémico, que puede afectar al conjunto de la movilidad. Hasta ahora los peajes se han aplicado al impulso de las necesidades de financiación que han ido surgiendo en cada momento y sin ninguna coherencia en términos de lógica de red, y de ahí los agravios territoriales y gran parte de su falta de aceptabilidad.Lee tambiénLa Euroviñeta, basada en el principio de quien contamina paga, establece un peaje por el uso de la carretera formulado en función de los costes de mantenimiento, valor de los activos y, lo más relevante, de las externalidades negativas generadas al conducir (emisiones, congestión, accidentes, etcétera). Este peaje puede ser fijo anual o en función de la distancia conducida, pero esto es otro debate. Los ingresos generados por la Directiva posibilitarían los recursos económicos necesarios para la financiación de inversiones en carreteras y garantizar su correcto mantenimiento, y al mismo tiempo, generar fondos para financiar el transporte público, a lo que se añadirían las dotaciones presupuestarias que ahora se destinan a inversiones viarias, los cuales tendrían un fondo finalista con la Euroviñeta. Estos recursos redundarían en la mejora de la oferta del transporte público, lo que, a la larga, ayudará a reducir los desplazamientos en vehículo privado. Un estudio del 2014 estimaba unos ingresos anuales de alrededor de 2.000 millones de euros derivados, cifra que podría crecer notablemente con un parque automovilístico que ha subido un 10% desde entonces, a lo que hay que añadir los vehículos de paso, y la actualización de los costes de gestión y mantenimiento de base para el cálculo de la tarifa.La generación de este fondo finalista no supone implantar un recaudo novedoso respecto a lo que se viene haciendo en otras infraestructuras de transporte. Los puertos españoles están íntegramente financiados por sus usuarios, por ejemplo. La Euroviñeta permitiría facilitar un cambio del modelo de movilidad, aún muy basado en el vehículo privado, con una gestión y financiación con lógica sistémica.