“Si eres de Khan al-Ahmar, tienes que permanecer despierto las 24 horas del día. Nunca puedes dormir de verdad”. Con estas palabras, Abu Khamis Abu Dahouk, residente de la comunidad beduina de Khan al-Ahmar, describe la vida cotidiana en la pequeña aldea situada al este de Jerusalén, donde el miedo se ha convertido en parte de la rutina.
Situada junto a la carretera Jerusalén-Jericó, Khan al-Ahmar es una de las comunidades beduinas palestinas más conocidas al este de la Jerusalén ocupada. Su importancia estratégica radica en su ubicación dentro de la zona E1, un corredor de 12 kilómetros cuadrados entre el asentamiento israelí de Ma'ale Adumim y Jerusalén. Los sucesivos gobiernos israelíes han considerado esta zona esencial para crear una continuidad territorial entre el asentamiento y Jerusalén, mientras que los palestinos y las Naciones Unidas advierten de que este proyecto dividiría Cisjordania entre el norte y el sur y aislaría Jerusalén Este de su entorno palestino.
Durante años ha estado sometida a presiones destinadas a provocar su desplazamiento. Según UNRWA, más de 700 personas refugiadas de Palestina viven allí y en las comunidades beduinas vecinas al este de Jerusalén. La mayoría pertenece a la tribu beduina Jahalin, cuyas familias fueron desplazadas de la zona desértica de Néguev, en 1948 antes de establecerse en esta área a comienzos de la década de 1950.






