Tras la muerte de Yevgueni Prigozhin en un accidente aéreo en agosto de 2023, el Kremlin absorbió gran parte de las operaciones internacionales del grupo Wagner a través del llamado Cuerpo Africano del Ministerio de Defensa ruso.

Sin embargo, una facción de antiguos mercenarios decidió seguir otro camino.

Según información difundida por Visegrád 24 y basada en un reportaje de <i>The Wall Street Journal</i>, Pavel Prigozhin, hijo del fundador de Wagner, rechazó integrarse a la nueva estructura controlada por Moscú y, junto con unos 500 mercenarios leales, consolidó una red criminal independiente en África.El grupo tendría su principal fuente de ingresos en la explotación ilegal de las minas de oro de Ndassima, en República Centroafricana.

La actividad generaría alrededor de 500 millones de dólares al año, una cifra que le permitiría financiar sus operaciones sin depender del Estado ruso.Según <i>The Wall Street Journal</i>, el grupo también ha construido una red de tráfico de tramadol, un opioide utilizado para tratar el dolor que, en varios países africanos, se consume en dosis elevadas como estimulante.

En República Centroafricana circulan comprimidos de 200 miligramos o más, muy por encima de las dosis médicas habituales, que suelen oscilar entre 50 y 100 miligramos.El diario estadounidense señala que el medicamento es utilizado por trabajadores de minas vinculadas a Wagner para soportar largas jornadas, por participantes en manifestaciones prorrusas para reducir el hambre y el cansancio, y por combatientes antes de entrar en combate.Investigadores citados por el periódico afirman que algunos comandantes entregan estas dosis antes de los enfrentamientos para aumentar la agresividad de los combatientes y reducir el miedo.