13/07/2026 a las 18:00h.
Recuerdan los expertos que la felicidad no es un destino, sino un proceso en el que influyen factores biológicos, psicológicos y sociales. Según estudios de universidades como Harvard, cerca del 50% de la capacidad para sentirse feliz está determinada por la genética, mientras que el entorno y las decisiones personales completan el resto.
Y es que querer ser feliz es un sentimiento universal, y el peor error para lograrla está en la obsesión. La clave para muchos pensadores contemporáneos modernos se llama resiliencia, un concepto que gana popularidad en nuestro día a día y que te permite ser feliz incluso con heridas en el alma. Algo que se cultiva día a día a través de hábitos coherentes y vínculos reales.
«No es posible levantarse cada día esperando ser feliz todo el tiempo»
La psiquiatra Marian Rojas Estapé ha compartido en sus plataformas digitales una reflexión sobre la felicidad que cuestiona la presión de sentirse bien de forma constante, una exigencia que considera irreal y perjudicial. En su mensaje, advierte de que «dejar de exigirte felicidad constante también es una forma de cuidarte», subrayando que el bienestar no es un estado permanente, sino una construcción dinámica.







