Los científicos saben desde hace tiempo que, como en la canción de Mary Poppins, la aparición de la vida en la Tierra necesitó un toque de azúcar, pero no tienen muy claro cómo se pudo sintetizar. En los experimentos de química prebiótica, en los que simulan la aparición de la vida en la Tierra primitiva, los azúcares siempre aparecen en cantidades demasiado pequeñas, a pesar de ser la columna vertebral de los ácidos nucleicos, el ARN y ADN. ¿Cómo pudieron formarse entonces estos ingredientes básicos de la vida?
Un equipo de investigadores españoles acaba de aportar un pieza clave a este rompecabezas científico al localizar por primera vez estos azúcares en el medio interestelar, es decir, en nubes de gas y polvo como las que pudieron dar lugar al Sistema Solar. En su artículo publicado este lunes en la revista Nature Astronomy, la astrofísica Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA) describe la detección de eritrulosa, un azúcar con cuatro átomos de carbono, en una nube molecular situada en las proximidades del centro de nuestra galaxia, a partir de observaciones realizadas en los radiotelescopios del Observatorio de Yebes (Guadalajara) y el Pico Veleta (Granada).










