La bi�loga qu�mica Rosa V�squez Espinoza (Lima, 1993) creci� viendo a su abuela, curandera tradicional, preparar remedios con plantas medicinales para aliviar distintas dolencias. "En su pueblo no tuvieron m�dico occidental ni enfermeras durante muchos a�os, as� que aprendi� de ancianos y sabios qu� planta buscar, c�mo prepararla y cu�ndo usarla. Para mi familia no era algo alternativo ni extraordinario sino parte de la vida cotidiana. Depend�an enteramente de su relaci�n profunda con la naturaleza, donde las plantas son medicina, nutrici�n, casa y vida", repasa esta cient�fica conservacionista, reconocida con uno de los Premios Rolex 2026, dentro de la Iniciativa Perpetual Planet.Inspirada por su abuela, que sembr� en ella "una curiosidad y una pasi�n muy fuerte", V�squez decidi� dedicarse a la ciencia para "entender qu� hab�a dentro de esas plantas, por qu� funcionaban y qu� mol�culas pod�an explicar sus propiedades". Gracias a una beca, estudi� biolog�a y qu�mica en la Universidad Tecnol�gica de Tennessee, en Estados Unidos. Pero lejos de desde�ar el conocimiento ind�gena adquirido durante sus veranos en los Andes y en la Amazon�a, lo integr� con naturalidad con la investigaci�n cient�fica para poner en marcha sus proyectos de conservaci�n, en los que tiene muy presentes a las comunidades nativas y las pr�cticas sostenibles.Durante su formaci�n en EEUU, que incluy� un doctorado en la Universidad de Michigan, comenz� a hacer expediciones para explorar y proteger la riqueza en ecosistemas extremos, en particular de la selva amaz�nica. Su investigaci�n se centr� en los microorganismos y en las abejas sin aguij�n, cuyo declive logr� vincular con la deforestaci�n en la Amazon�a. Un hallazgo que permiti� no s�lo su protecci�n legal, sino un caso hist�rico en el mundo de la conservaci�n: una especie de abeja sin aguij�n se convirti� en el primer insecto del planeta con derechos."Estos derechos incluyen el de existir y prosperar, a mantener poblaciones saludables, a vivir en un h�bitat sano y libre de contaminaci�n, a conservar y regenerar sus ciclos naturales y a ser representadas legalmente cuando sus poblaciones o sus ecosistemas est�n amenazados", enumera V�squez, directora de la organizaci�n Amazon Research Internacional.En la pr�ctica, expone, este reconocimiento "significa que las comunidades, organizaciones o autoridades pueden actuar legalmente en defensa de las abejas y de sus h�bitats. Antes, muchas acciones de conservaci�n depend�an de que se demostrara primero el beneficio que la especie produc�a para los humanos. Este enfoque reconoce que las abejas tambi�n poseen un valor intr�nseco y un derecho propio a continuar existiendo", argumenta esta cient�fica, que actualmente vive entre Per� e Inglaterra.Aunque V�squez es la cara visible de este caso hist�rico, subraya que el reconocimiento de los derechos de estos insectos ha sido el resultado de untrabajo en equipo del que han formado parte una alianza de comunidades ind�genas (llamadas ash�ninkas y kukama-kukamiria), apicultores, investigadores, autoridades locales y diversas reservas y asociaciones como Earth Law Center.Para saber m�sPor ahora no se trata de una protecci�n o figura legal que abarque autom�ticamente toda la Amazon�a ni otros departamentos de Per�, sino de dos reconocimientos legales locales dentro de la Amazon�a peruana. "El primero fue aprobado en octubre de 2025 por la Municipalidad de Satipo, en el �mbito de la Reserva de Biosfera Avireri-VRAEM, que es un territorio de enorme diversidad biol�gica y cultural. El segundo reconocimiento fue aprobado en diciembre por la Municipalidad Provincial de Loreto-Nauta, donde hemos trabajado durante a�os con comunidades kukama-kukamiria y con meliponicultores locales", detalla. Actualmente hay dos municipios de Cuzco evaluando la propuesta: "Si se aprueba, se expandir�an sus derechos a una tercera regi�n en Per�, lo cual demuestra el potencial para una eventual adopci�n nacional".Pese a que el alcance es todav�a limitado, V�squez destaca "el inter�s de diferentes pa�ses y grupos en sumarse a utilizar este caso que nace desde el coraz�n de la Amazon�a peruana para proteger a sus polinizadores nativos". Entre esas naciones figuran Ecuador, Holanda, India, Bolivia, Inglaterra y EE.UU., una lista que espera que se ampl�e pronto: "Creemos que este primer paso est� generando una red que lideramos desde mi organizaci�n, Amazon Research Internacional, para brindar apoyo sobre c�mo replicar y adaptar esta protecci�n a las abejas de otros pa�ses, culturas y realidades".Una parte importante de su trabajo se centra en las abejas nativas sin aguij�n de la tribu Meliponini, especialmente en especies amaz�nicas de g�neros todav�a muy poco estudiados. "Cuando decimos sin aguij�n, en realidad queremos decir que su aguij�n est� tan reducido que no es funcional para defenderse como el de la abeja europea de la miel, Apis mellifera. Eso no significa que est�n completamente indefensas. Algunas pueden morder, pegarse al cabello o utilizar resinas para proteger su colonia, pero no producen la picadura que normalmente asociamos con una abeja", explica.La investigadora, trabajando en su laboratorio.LEISA THOMPSONDesde hace a�os, las poblaciones de numerosas abejas est�n disminuyendo a un ritmo muy preocupante: "La amenaza m�s visible es la deforestaci�n. Muchas especies sin aguij�n necesitan cavidades en �rboles maduros para establecer sus colonias. Cuando se tala uno de esos �rboles no solo desaparece un nido. Tambi�n se pierde un lugar de reproducci�n que puede haber tardado d�cadas en formarse", expone.Uno de sus estudios, publicado en 2025, mostr� la relaci�n entre la distribuci�n de los nidos, los �rboles que los hospedan y la deforestaci�n. "Cuando el bosque queda fragmentado, disminuyen tanto los lugares donde pueden anidar como las plantas de las que obtienen n�ctar, polen y resinas. Este fue el primer art�culo cient�fico vinculando la deforestaci�n con el declive de las abejas sin aguij�n en la Amazon�a peruana", rememora.Otros problemas detr�s de la crisis de estos insectos son los pesticidas, el cambio clim�tico, los incendios, la extracci�n destructiva de miel y colonias, y la competencia con abejas introducidas. "Tambi�n existe un problema menos visible: sabemos muy poco sobre la distribuci�n y el estado de muchas especies, y es dif�cil proteger aquello que ni siquiera aparece en los mapas o en las listas oficiales. Por eso comenzamos a mapear nidos silvestres junto con investigadores y comunidades ind�genas", detalla. Hasta ahora han registrado alrededor de 400 colmenas silvestres en Loreto, Jun�n y Cuzco, y el mapa contin�a creciendo."Cuando estudiamos estas mieles encontramos una diversidad de mol�culas asociadas con actividades antioxidantes, antimicrobianas y antivirales"Otro aspecto de su investigaci�n ha sido analizar las propiedades qu�micas de la miel y sus posibles beneficios medicinales, pues seg�n asegura, la de las abejas sin aguij�n "es bastante diferente" de la de Apis mellifera que tenemos en Europa. "Generalmente es m�s l�quida, m�s �cida y contiene una mayor proporci�n de agua. Su composici�n depende de la especie de abeja, de las plantas visitadas y del ecosistema", sostiene. "Otra diferencia es que madura dentro de potes elaborados con cera y resinas vegetales, lo que crea una interacci�n qu�mica y microbiana muy particular. Probar la miel medicinal de las abejas sin aguij�n es como saborear la pureza de la Amazon�a en un l�quido dorado, aunque a veces el color var�a seg�n especie y zona", describe.�Qu� ha revelado su an�lisis? "Cuando comenzamos a estudiar estas mieles encontramos una diversidad extraordinaria de mol�culas asociadas en investigaciones previas con actividades antioxidantes, antimicrobianas, antiinflamatorias y antivirales. Para m� fue muy impactante ver que los an�lisis de laboratorio comenzaban a explicar parte de lo que las comunidades ven�an observando y usando desde hac�a generaciones, otra prueba de que el conocimiento ancestral es un tipo de ciencia en s�", defiende.Tradicionalmente, repasa V�squez, en la Amazon�a se han usado estas mieles para tratar problemas respiratorios y digestivos, heridas, inflamaciones, infertilidad y algunas afecciones de los ojos. "Sin embargo, debemos ser responsables. Una pr�ctica tradicional y un resultado prometedor de laboratorio no equivalen todav�a a una indicaci�n m�dica aprobada".Por ello, subraya que hacen falta m�s estudios cl�nicos, controles de calidad y est�ndares espec�ficos para cada especie y cada tipo de miel: "No debe presentarse como una cura ni sustituir un tratamiento m�dico. Su potencial es enorme, pero precisamente por eso debemos investigarla sin exageraciones y proteger a las abejas que la producen".Por eso, en su d�a a d�a, ella intenta fusionar ambos mundos, "el de la ciencia moderna" y el del conocimiento de las comunidades ind�genas: "Mi formaci�n en EEUU estuvo centrada en la biolog�a molecular, la qu�mica y la gen�tica, y fue fundamental porque me dio el lenguaje y las herramientas t�cnicas de la ciencia occidental que ha llevado a avances y tecnolog�as que desarrollan la humanidad, y que adem�s son m�todos que integro en nuestro trabajo hoy en la Amazon�a", cuenta."No utilizo la ciencia para decidir si un conocimiento ancestral es v�lido o no, como si la universidad estuviera en una posici�n superior", afirma. Se trata m�s bien de "poner en di�logo distintas formas de conocimiento". "Una comunidad puede conocer durante generaciones las propiedades de una miel, una planta o un ecosistema. La ciencia moderna puede ayudarnos a estudiar sus mol�culas, documentar sus efectos o identificar amenazas, pero el punto de partida y el contexto de ese conocimiento ya exist�an", defiende.El declive de muchas especies de abejas ha encendido las alarmas, pues su desaparici�n tendr�a un gran impacto a muchos niveles: "Por una parte, nuestra alimentaci�n ser�a mucho m�s pobre, menos diversa y m�s cara. Disminuir�an muchos frutos, semillas, nueces, verduras y cultivos como el caf� y el cacao. Tambi�n perder�amos plantas medicinales y alimentos esenciales para una nutrici�n equilibrada", enumera V�squez.No obstante, considera que "el impacto m�s profundo ocurrir�a fuera de nuestros supermercados. Muchas plantas silvestres tendr�an grandes dificultades para reproducirse, los animales que dependen de sus frutos y semillas perder�an alimento y los bosques ser�an menos diversos y menos capaces de regenerarse".Y es que, subraya, "en la Amazon�a, las abejas no son simplemente productoras de miel. Son peque�as arquitectas del bosque ya que conectan �rboles, plantas, animales y personas mediante la polinizaci�n".Por ello, cree que "un mundo sin abejas ser�a un mundo sin color, con ecosistemas profundamente empobrecidos". Para muchas comunidades amaz�nicas "son parte de la familia, de los ancestros y de su forma de entender la naturaleza. La miel ha sido una medicina esencial para muchas culturas y generaciones, y su desaparici�n supondr�a dejarles sin esa medicina cr�tica".