Parece como si trabajar con las plantas infundiera un ánimo alegre y tranquilo. Hablar con Rubén Velázquez (Las Palmas de Gran Canaria, 55 años) transmite esa sensación apacible. Detrás de su sonrisa se esconde un biólogo e ingeniero forestal amante de las orquídeas, pasión en la que cayó hace más de 40 años. Sus estudios le llevaron a fundar un vivero y a establecerse como productor de orquídeas.
Hoy comparte sus conocimientos con toda aquella persona interesada en el tema, y cualquier conversación con él se convierte en una clase magistral sobre los cuidados y los orígenes de las orquídeas que cultiva. Una de sus especialidades son las orquídeas Paphiopedilum, unas bellezas entre las que se encuentran unas cuantas especies fáciles de mantener en casa.
Pregunta. La especialización es algo frecuente en los productores de plantas. ¿Por qué decidió centrarse en las orquídeas?
Respuesta. Desde pequeño, gracias a mi abuela materna y a las visitas asiduas con mi padre al Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo, me enamoré de las plantas y rápidamente llegué a las orquídeas, al ser el grupo vegetal más evolucionado.
P. Hasta tal punto llegó el enamoramiento que las orquídeas crecen en su vivero.






