Un informe publicado la semana pasada por el departamento de investigación de accidentes aéreos del Gobierno británico ha revelado que un Boeing 737 MAX, del vuelo de Wizz Air Londres-Atenas, con 168 pasajeros a bordo, estuvo a punto de no poder despegar, quedándose peligrosamente a 162 metros del final de la pista 25 del aeropuerto londinense de Luton.El error, casi fatal, como informa el Corriere della Sera, se debió a un fallo de cálculo de los pilotos, que aceptaron utilizar una intersección de la misma pista que ofrecía un recorrido más corto para el despegue.Diferencias de altitud entre el avión de la investigación y otro despegue Departamento de investigación de accidentes aéreos del Gobierno británicoAntes de iniciar el despegue, los pilotos comprobaron a través del Onboard Performance Tool (OPT), un instrumento para verificar el rendimiento de despegue y aterrizaje de una aeronave concreta, en una pista y unas condiciones determinadas, las llamadas ”V speeds”.Este denominador hace referencia a las velocidades definidas que se usan durante las fases críticas del vuelo, especialmente el despegue, el ascenso, la aproximación y el aterrizaje, y que se calculan teniendo en cuenta las condiciones atmosféricas, la longitud de la pista de aterrizaje y el peso del avión.Según las conclusiones, el error consistió en no usar la velocidad requerida, un 85% de la potencia de los motores, para una pista de recorrido más corto, motivo por el cual el avión llegó a rozar el final de la pista utilizando alrededor de un 82% de la potencia de los motores, y se elevó a una altura considerablemente más baja de lo habitual en los despegues de ese aeropuerto.Aeropuerto de Luton Departamento de investigación de accidentes aéreos del Gobierno británico“Si la aeronave hubiera sufrido una pérdida de empuje durante el despegue, existía la posibilidad de que no hubiera podido detenerse”, concluyó el organismo británico, lo que representa un riesgo real de que el avión hubiera podido impactar contra elementos del entorno del aeropuerto de Luton.El avión era un Boeing 737 MAX de la compañía chárter Ascend Airways, utilizado para este vuelo por Wizz Air, cuya flota habitual es de Airbus. Lo pilotaba un comandante de 61 años con más de 10.000 horas de vuelo, de las cuales 3.000 en este tipo de aeronave, según consta en el informe original del accidente presentado por el propio piloto. El suceso se conoce pocos días después de lo ocurrido en otro vuelo low cost, el de Ryanair de Salónica a Memmingen, en el que un hombre estuvo a punto de ser succionado hacia el exterior tras romperse la ventanilla, en un accidente casi fatal en el que medio cuerpo del pasajero quedó colgando fuera de la aeronave.