New Balance cuenta con su particular alta costura. En Flimby (Reino Unido) se producen unas zapatillas con pedigrí. Elaboradas con piel de cordero y casi en su totalidad a mano, pueden durar toda la vida. Este es su secreto
¿Qué significa en 2026 tener el marchamo de Made in UK? Una factoría en Flimby, un pueblo de 2.000 habitantes frente al mar de Irlanda, tiene la respuesta. Desde 1982, esta fábrica es la cuna de los míticos modelos de la colección Made in UK de New Balance. Es todo un símbolo de resistencia a la deslocalización, que abarata los procesos a cambio de trasladar la confección a mercados más lejanos y baratos. En un negocio donde el volumen de la producción domina a la calidad, Flimby demuestra que, si una firma tiene voluntad de sostenibilidad, las cosas se pueden hacer de otra manera. Incluso, un fabricante de zapatillas puede apostar por no cambiar de modelo cada año y a usarlas hasta que pasen décadas. Dependerá del uso.
En la factoría, a la que acudimos invitados por la marca y que se sitúa en la región de Cumbria, se producen tres de los modelos más buscados de New Balance, la deportiva 991 (v1 y v2), la 1500 y la Allerdale. Las tres con materiales premium, con una paleta clásica de colores fiel a la historia de la casa y un cuidado extremo con la confección, desde las costuras hasta los bordados y la selección de las pieles. Por ejemplo, la Allerdale Dark Brown se elabora en cuero marrón de grano completo y se inspira en unas botas para caminar de los años ochenta. En la fábrica se pulen a conciencia los materiales hasta conseguir el tono terroso que recuerda el accidentado paisaje de Cumbria porque todo ese calzado es un homenaje a la región y a su legado artesanal.







