La compañía suiza, popular por tener a Roger Federer en su accionariado, patenta un proceso que le permite construir unas deportivas en tres minutos
A las afueras de la ciudad surcoreana de Busán, en lo que parece una nave más en un polígono industrial corriente, se esconde una fábrica de última generación. El exterior no da pistas de lo que sucede dentro. Allí, una treintena de robots mueven sus brazos como si de una fábrica automotriz se tratara, y trabajan sin parar al co...
mpás que marca un algoritmo. Pero en ese espacio no se fabrican coches de última generación, ni grandes equipamientos industriales. Lo que producen y transportan son zapatillas de correr.
Tres al minuto, sin apenas intervención humana. Es el proceso de producción que el grupo suizo On, especializado en calzado deportivo y que ha saltado a los titulares en los últimos años por estar participado, entre otros, por Roger Federer, ha bautizado como Lightspray y que ha creado para dar la batalla a los grandes de la industria deportiva. Frente a competidores gigantescos en capacidad productiva como Nike o Adidas, o rivales especializados en el alto rendimiento como Hoka, Under Armour o Asics, On ha decidido diferenciarse a través de la automatización industrial en un producto, la zapatilla de running, que, al menos hasta ahora, necesitaba decenas de procesos y una intervención humana intensiva.







